Durante más de cuatro décadas, el récord permaneció intacto. Era una cifra que hablaba de otra época, de pistas distintas y de una mujer que convirtió la oscuridad en gloria. Puri Santamarta, leyenda del atletismo paralímpico, fijó en 1981 el récord de España de 60 metros sub-20 en categoría T11 -atletas ciegas-. Nadie lo había tocado desde entonces. Hasta ahora.
Puri dominó el atletismo en los años ochenta y noventa y construyó un palmarés irrepetible: 16 medallas en Juegos Paralímpicos, 11 de ellas de oro. Su nombre quedó asociado a la excelencia, a una forma de correr que marcó una generación. Por eso, cuando una de sus plusmarcas cae, no es solo un récord lo que se rompe, es el paso del tiempo.
La encargada de derribarlo ha sido Irene Cerdá. Tiene 17 años, es murciana y corre sin ver la pista, pero sintiendo cada metro. Hace apenas unos días, en un control celebrado en Alhama de Murcia, la joven atleta paró el cronómetro en 8.79 segundos y dejó atrás el 9.03 que Puri había firmado en 1981. Uno de los récords más antiguos del atletismo paralímpico español ya es historia.
Irene lo hizo como corre siempre, acompasada, precisa, atada por una cuerda a la mano de su guía, Juanfran Carrillo, formando un tándem perfecto. Zancada y braceo al unísono, velocidad y concentración absoluta. El resultado fue un récord y la confirmación de un talento que ya aflora.

Una atleta con mucho margen de mejora
No es su primera plusmarca. La murciana posee los récords de España sub-16 y sub-18 en 60 y 100 metros T11. Su progresión es sostenida y evidente. Llegó al atletismo después de quedarse ciega. Antes probó la natación, pero le aburría. A los siete años encontró en la pista su lugar, y desde entonces no ha dejado de crecer.
La temporada pasada dio un paso adelante a nivel internacional. Fue quinta en salto de longitud y octava en 100 metros en el Mundial de Nueva Delhi, en su debut, y también en 2025 se colgó dos oros -salto y 100 metros- en los Juegos Europeos Paralímpicos de la Juventud de Estambul. Velocidad y potencia en una atleta que aún tiene mucho margen de mejora.
Su gran sueño es estar en los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028. De momento, el camino es paciente. El siguiente desafío podría ser mayúsculo, atacar los récords absolutos T11, tanto en 60 metros, en manos de Raquel Díaz desde 1999 (8.18), como en 100 metros, propiedad de Alba García (12.21), bronce mundial en Nueva Delhi.
Otros récords nacionales en el inicio de temporada
El inicio de la temporada confirma, además, que el atletismo paralímpico español vive un momento de renovación. En Madrid, Sara Durán batió el récord de España de disco F11 con 25.92 metros. La madrileña, entrenada por Jorge Gras -técnico también de Álvaro del Amo, doble bronce paralímpico y mundial- ya había roto el tope nacional de jabalina el año pasado.
También bajo la dirección de Gras, el catalán Ismael Romero pulverizó el récord de peso F13 con 14.95 metros, mientras que en Ourense la gallega Xiana Pungín estableció el récord sub-20 en 60 metros T13 con 8.81 segundos.
