Isabel Fernández ha irrumpido en el mundo del tiro con arco paralímpico con la fuerza de quien sabe que no ha venido a probar suerte, sino a dejar huella. Su historia no se escribe con tinta, sino con flechas que atraviesan el viento y los límites. Lleva menos de un año en este deporte y luchará por el oro en su primer Mundial al colarse en la final en Gwangju (Corea del Sur).
En diciembre de 2024, la toledana empuñó por primera vez un arco. Ganó dos preseas en Copa de Europa, un oro en Roma y una plata en Nove Mesto (República Checa). Apenas nueve meses después, se encuentra a un paso del título en la categoría W1, para deportistas en silla de ruedas. Está dispuesta a desafiar a la número uno del mundo, la checa Sarka Pultar Musilova, campeona europea y subcampeona paralímpica en París 2024.
El camino a la final en categoría W1
La ronda de clasificación ya la colocó entre las mejores, quinta con 617 puntos tras lanzar 72 flechas. Pero los puntos no cuentan la historia completa. Detrás de cada disparo hay tendones inflamados, dolores en bíceps, dorsales, muñecas y codos. Isabel compite en este campeonato entre algodones, pero su voluntad es acero templado.
En octavos, venció a Elena Krutova, dos veces campeona del mundo. 132-129 para la española. En cuartos, arrasó a la veterana surcoreana Ok Geum Kim por 136-124. En semifinales, le tocó la mejor de la fase previa, la china Liya Wang, apenas 18 años, con una clasificación inapelable de 656 puntos. La española dominó el duelo desde la primera flecha, imponiéndose por 134-130 y asegurando una medalla.
¡Isabel Fernández, A LA FINAL DEL CAMPEONATO DEL MUNDO!
La toledana firma una sensacional mañana de eliminatorias bajo una intensa lluvia:
W1🚺
1/8 132:129 Krutova AIN
1/4 136:124 Kim 🇰🇷
1/2 134:130 Wang 🇨🇳Final🥇vs Musilova 🇨🇿
Domingo 28/09 4:39#TeamRFETA pic.twitter.com/remklehXPS— RFETA (@RFETA) September 25, 2025
Feliz tirando bajo la lluvia
“Lo he disfrutado mucho, me lo he pasado como una niña porque estaba lloviendo y a mí me encanta tirar bajo la lluvia, me da felicidad. Las sensaciones han sido muy buenas, haciendo el trabajo que llevamos esta temporada, enfocándome en la dirección, la fuerza y en estar concentrada en la diana”, ha explicado.
Concentrada, técnica, precisa. Cada flecha lanzada es un acto de rebeldía contra una enfermedad degenerativa que le roba fuerza, pero no coraje. Porque Isabel ya ha reinado antes: tres veces campeona mundial de kárate en silla de ruedas, dos veces campeona de Europa. Incluso en halterofilia, deporte que abrazó brevemente, sumó un bronce continental por equipos. Lo suyo no es probar disciplinas, es conquistarlas.
Este domingo, en el Centro Internacional de Tiro con Arco de Gwangju, se mide por el oro ante Musilova, la misma rival que la derrotó en la final de Nove Mesto. Pero nada es igual esta vez. Isabel no es una promesa, es una realidad. El viento surcoreano volverá a soplar, quizás llueva. Y si llueve, mejor. Porque a Isabel la lluvia le da alas, y cuando apunta al cielo, sus flechas no fallan.
