En el Jawaharlal Nehru Stadium de Nueva Delhi, Iván Cano ha firmado el vuelo más brillante de su carrera para proclamarse campeón del mundo en salto de longitud T13 -categoría para deportistas con discapacidad visual-. El alicantino ha alcanzado los 7.11 metros, su mejor marca personal y la distancia que lo eleva a la cima del atletismo paralímpico mundial.
A sus 30 años, Cano ha convertido la arena india en su trampolín al oro. No solo venció, se superó a sí mismo, rompiendo el techo de los siete metros que había tocado en Tokio 2020 -plata paralímpica con 7.04 metros- y mejorando los 6.91 que llevaba esta temporada como mejor registro.
Con una mezcla de potencia, precisión y madurez, despegó en el quinto intento para asegurar el título con un salto perfecto: 7.11 metros que dejaron atrás al japonés Ryota Fukunaga que lideraba hasta ese momento.
Durante los dos primeros intentos iba quinto. En el tercer salto se colocó en segunda posición con 6.89 metros, solo un centímetro por encima del noruego Vegard Dragsund Sverd y a 15 del japonés, que se mantenía como líder provisional. La tensión crecía en cada salto, pero el español no se inmutó. Sabía que lo mejor estaba por llegar.
Oro y marca personal
En el quinto salto se produjo la explosión. Veloz en la carrera, 18 apoyos hacia la tabla, ajuste al máximo en la batida, elevación, vuelo largo y aterrizaje en el banco de arena húmeda. El marcador indicaba 7.11 metros, una distancia que no solo significaba oro, sino también récord personal. En el sexto intento, el ‘saltamontes’ español volvió a superar la barrera de los siete metros (7.04), confirmando que no fue casualidad, sino constancia, talento y preparación.
“Estoy muy contento, ha sido una competición que ha ido de menos a más y me he encontrado con buenas sensaciones. Después de unos años bastante duros, el trabajo ha tenido su resultado. Campeón del mundo, marca personal y con mucha ilusión de seguir mejorando”, ha comentado.
El oro llega un año después de quedarse fuera del podio en los Juegos Paralímpicos de París 2024, con un quinto puesto agridulce, pese a llegar como subcampeón del mundo en Kobe. Volvió a los entrenamientos con más hambre, bajo la dirección de su inseparable entrenador Sergio Berbegal, el arquitecto silencioso detrás de su evolución. Además de recibir, como es habitual, asesoría técnica de una leyenda: Iván Pedroso, oro olímpico en Sídney 2000 y nueve veces campeón mundial.
Una vida de salto en salto
Iván Cano descubrió su pasión por el salto a los 15 años, poco después de dejar el taekwondo, disciplina en la que alcanzó el cinturón negro. Nacido con albinismo oculocutáneo, una condición genética que afecta la agudeza visual, encontró en el atletismo una vía para volar alto.
Su historia es la de un deportista constante y trabajador que ha esculpido un gran palmarés: plata paralímpica (Tokio 2020), cuatro veces medallista mundial (oro en India 2025, plata en Doha 2015 y Kobe 2024, bronce en Dubái 2019), campeón europeo en Grosseto 2016 y Dublín 2018, y plata continental en Bydgoszcz 2021.
Ahora, por fin, luce el metal que le faltaba: el oro mundial. En el foso de arena de Nueva Delhi ha demostrado que el trabajo, la perseverancia y la pasión vencen cualquier límite.
