En el coloso Jawaharlal Nehru Stadium, bajo el sol de septiembre y sin apenas público en las gradas, España encontró su primera medalla en el Mundial de atletismo paralímpico de Nueva Delhi. La protagonista: Izaskun Osés, una veterana del mediofondo, madre de dos hijos y símbolo de resistencia silenciosa. A sus 41 años, la navarra se ha colgado una plata en los 1.500 metros T13, categoría para atletas con discapacidad visual.
Fue una carrera de estrategia, determinación y piernas sabias. Desde los primeros metros, supo colocarse en una posición táctica, resguardada tras la favorita, la irlandesa Greta Streimikyte, que impuso un ritmo alto desde el disparo de salida. Con zancadas largas, firmes y controladas, la española fue midiendo el momento, protegiéndose del acecho del resto de rivales
El momento clave llegó al toque de campana que anunciaba la última vuelta. Fue entonces cuando Izaskun, con el gesto sereno y la mirada fija, lanzó su ataque. Superó a la francesa Lucile Razet con decisión, y aunque Streimikyte se mantenía inalcanzable en cabeza, defendió la plata con autoridad ante las rusas Elena Pautova y Veronika Kubarko.
Cruzó la meta en 4:51.12, su mejor marca de la temporada. Segunda del mundo, de nuevo entre las grandes. A su lado, otra española, Susana Guisado, firmaba una quinta posición con 4:58.57, su mejor marca personal.
La única medalla que le faltaba en su palmarés
La medalla no es solo un éxito deportivo, es también un testimonio de resistencia vital. Tras lograr un diploma en Tokio 2020, la navarra volvió a la maternidad. Su segundo embarazo la apartó del anterior ciclo paralímpico, y durante ese tiempo entrenar el 1.500 parecía una quimera. Pero nunca colgó las zapatillas. Entre biberones, conciliación familiar y sesiones interrumpidas, fue reconstruyendo su forma.
En 2024 probó suerte con los 400 metros, un órdago difícil con el objetivo de intentar estar en los Juegos de París. No lo consiguió. Volvió al ‘milqui’, su prueba predilecta. Y ha encontrado la recompensa en la India con una plata.
Completa así el único gran metal que le faltaba. Bronce en los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro 2016, con varias preseas europeas en su haber, en 2019 debutó en un Mundial en Dubái, aun recuperándose de lesiones y una mononucleosis, y fue octava. Hoy, seis años después, el podio le hace justicia.
Otras actuaciones españolas
La jornada dejó también el cuarto puesto de Ana Varela en los 1.500 metros T11 (atletas ciegas), guiada por Luis Pinedo, con un tiempo de 5:17.14. Un prometedor debut para la joven gallega. En lanzamiento de disco F57, Michell Navarro -que dio el salto del baloncesto en silla al atletismo hace poco- fue sexta con 22.58 metros. Y en peso F12, Kim López, vigente campeón paralímpico, no pudo competir tras no ser clasificado médicamente al llegar a Nueva Delhi.
Por la tarde, tampoco hubo suerte en pruebas de velocidad. La gallega Adi Iglesias, que viene de un año de altibajos, sufrió una rotura de los isquiotibiales que le impidió pelear por las medallas. Fue séptima en la final de 100 metros T13 (discapacidad visual) con 13.74 segundos.
Un jarro de agua fría se llevó Judith Tortosa en los 400 metros T72 (atletas con parálisis cerebral). La alicantina, que compite a los mandos de un triciclo sin pedales en la modalidad de frame runner, cruzó la meta tercera, pero fue descalificada porque al inicio de la carrera pisó la línea de su calle. Y en salto de longitud T47, Pere Antoni Gomila quedó en el puesto 12 con 6.14 metros.
