A cien días para que Milán-Cortina d’Ampezzo 2026 dé la bienvenida a los mejores deportistas de invierno del planeta, el snowboard español ha comenzado ya su particular cuenta atrás. El arranque será en el circuito indoor de Landgraaf, en Países Bajos, escenario habitual de las primeras batallas de cada temporada, en la que los ‘riders’ buscan afinar su puesta a punto.
El complejo neerlandés acoge el 27 y 28 de noviembre dos pruebas simultáneas de Copa del Mundo y Copa de Europa. Ambas en la modalidad de banked slalom, un descenso técnico que serpentea por un medio tubo repleto de montículos, puertas y dubbies que obligan a mantener precisión quirúrgica en cada giro.
Un equipo español con metas distintas
La selección española llega a Landgraaf con un grupo formado por Emilio Redondo e Irati Idiákez, inscritos en las pruebas de Copa del Mundo; así como Raquel Martínez, Ángel Torres, Daniel Miñana y Jorge Gargallo, en la Copa de Europa.
Hoy, ningún rider español está más cerca de Milán-Cortina que Emilio Redondo. El toledano, natural de Villacañas, en 2020 sufrió un accidente de moto que terminó con la amputación de su pie izquierdo. En solo cuatro años, su progresión en el snowboard ha sido meteórica y ya se codea en la élite en categoría SB-LL2, para deportistas con amputación tibial.
La pasada temporada se proclamó campeón de la general de la Copa de Europa de banked slalom, tras encadenar varios oros en el continente. Además, también ganó un oro en la Copa Norteamérica. Los resultados obtenidos le dieron los puntos necesarios para su debut en la Copa del Mundo.
“Debuto en la primera división del snowboard. Medirme a los mejores, a los rivales que estarán en los Juegos, me hará subir el nivel. Soy consciente de que el podio estará lejos, pero daré guerra”, asegura Redondo, que vuelve al mismo portillón de salida donde en 2024 sufrió un percance que le provocó una lesión en el hombro derecho, operado este año.
Su pretemporada ha sido intensa: skate en pump tracks, kilómetros de nieve en Xanadú y entrenamientos en Austria. Redondo conoce bien las líneas del trazado. Allí ya ganó un bronce y, pese a preferir la montaña real, reconoce que la estabilidad del indoor elimina el factor meteorológico. “Estoy ilusionado y motivado, me he preparado muy bien. Quiero hacer un buen papel, verme rápido y estar contento con mis bajadas. Puedo lograr buenos tiempos”, comenta.

Irati Idiákez, excelencia sin billete paralímpico
La otra referente del equipo es Irati Idiákez, que compite en clase SB-UL (deportistas con discapacidad en extremidades superiores). Desde su debut internacional no ha dejado de sumar medallas -ya supera la veintena- y llega a Landgraaf como vigente campeona del mundo de boardercross y subcampeona mundial de banked slalom.
Su categoría, SB-UL, continúa sin estar incluida en el programa paralímpico, lo que la descarta para Milán 2026 pese a su nivel de élite. Lejos de frenarla, ese obstáculo aviva su ambición. Tras una pretemporada exigente por Les Deux Alpes (Francia), Hintertux y Banker Park (Austria), la vasca llega con hambre de más. “Voy nerviosa, como siempre, pero con muchas ganas de darlo todo. Me siento fuerte y muy preparada”, afirma.
En el escalón continental competirán Raquel Martínez, que compite en categoría reservada a deportistas con afectación más severa en las extremidades inferiores. La leonesa continúa asentándose en la élite y busca consolidar sensaciones ante rivales de máximo nivel. También Ángel Torres, Daniel Miñana y Jorge Gargallo, con el objetivo de acumular puntos y experiencia.
Más allá de los resultados, la cita neerlandesa funciona como un termómetro para un invierno que se presenta trascendental. Para Redondo, supone medir su nivel real frente a futuros rivales paralímpicos. Para Idiákez, el desafío es seguir dominando su categoría pese a no tener Juegos. Para el resto, se trata de sumar pasos hacia objetivos a medio plazo.
