Los CAR retoman el pulso con la llegada de los primeros deportistas

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Atletas y nadadores retoman sus entrenamientos en las pistas y en las piscinas de los centros de Madrid y de San Cugat (Barcelona).

Jesús Ortiz / dtxadaptado.com

Los Centros de Alto Rendimiento de Madrid, San Cugat (Barcelona), Sierra Nevada y León ya han abierto sus puertas para recibir a sus primeros inquilinos tras más de dos meses clausurados por la crisis sanitaria del Covid-19. Con un aspecto desangelado y bajo estrictas medidas de seguridad e higiene, algunas de sus instalaciones recobran el pulso con la llegada de deportistas ávidos de correr por las pistas o de dar brazadas en las piscinas en las que habitualmente preparan las competiciones.

Pertrechado de mascarilla, el nadador Carlos Martínez fue uno de los primeros en llegar al CAR de la capital española. Toma de temperatura, lavado de manos con gel antes de entrar, limpieza del calzado en una alfombra desinfectante y al agua. “No se pueden usar los vestuarios, así que me cambié en la piscina con una toalla. En el gimnasio tienes que limpiar cada mancuerna que tocas. Necesitaba volver a mi hábitat, nadé unos 3.000 metros para coger sensaciones, ahora tenemos mucho riesgo de lesiones, no hay que correr. Al principio me sentí raro, me pesaban los músculos y me costaba hasta flotar, pero el cuerpo tiene memoria y luego fue bien”, cuenta el madrileño del CN Pozuelo.

Enhamed Enhamed y Borja Sanz en el CAR de Madrid.

Este martes ha sido el turno para los dos nadadores de la Federación Española de Deportes para Ciegos que residen en Madrid, Enhamed Enhamed y Borja Díaz. Bajo la atenta mirada del seleccionador José Luis Vaquero, ambos regresaron a la pileta tras más de 60 días. “Tenía ganas de tocar agua, parecía un niño pequeño cuando vuelve al cole en septiembre. Los primeros 50 metros nada más tirarme han sido de ¿Qué es esto?, ¿Dónde estoy? Esa sensación se ha ido calmando y cada metro me sentía mejor, con su fatiga correspondiente, por supuesto. No hemos nadado mucho volumen, unos 3.000 metros, pero he podido disfrutar otra vez de estar dentro del agua”, confiesa Sanz.

A unos metros se encontraba Enhamed, que el año pasado desempolvó el bañador y el gorro tras siete años retirado de la alta competición. El canario regresó con buenos resultados y a inicios de este curso había logrado la mínima para los Juegos. “El primer entrenamiento ha sido interesante, con unas sensaciones complicadas, el cuerpo casi no se acordaba de hacer algunos gestos técnicos específicos, pero por lo demás muy bien. He disfrutado mucho de sentirme en el agua”, asevera.

“Era extraño porque estábamos solos, hay que adaptarse a una nueva realidad. Ya en la barrera de seguridad nos han hecho un control de temperatura y luego en el edificio hay que pasar por un sitio donde desinfectan las zapatillas. Es una situación atípica como esperábamos, pero casi ajena, parece que estás en un sitio que no es el tuyo. Hemos pasado de tener un cartel en marzo que ponía 172 días para los Juegos de Tokio y ahora indica que quedan 462 días”, finaliza Enhamed.

Primeras zancadas en el tartán

En la pista de atletismo, a Sara Andrés Barrio no se le borraba la sonrisa de su rostro. Hastiada de tanta cinta de correr durante el confinamiento, la plusmarquista mundial de 100 metros T62 (dobles amputadas) pudo dar las primeras zancadas sobre el tartán. Situó el móvil en una de las calles para que su entrenador, Carlos Llanos, siguiese por videollamada el entrenamiento. “Había poca gente y no nos cruzamos. Me tuve que quitar la mascarilla porque era agobiante para entrenar. Hice series de 150 metros a un nivel alto, pero no a tope, y también abdominales. Estoy muy feliz y encantada de volver a la pista, no pensaba que lo echaba tanto de menos, estoy eufórica y llena de energía”, asegura.

Desirée Vila besa su prótesis antes de entrenar en el CAR.

No pudo darle un abrazo a su compañero Alberto Ávila, quien primero levantó pesas en el gimnasio y luego dio zancadas en el módulo de atletismo interior. “El estar allí ha sido una sensación increíble, al principio se me pusieron los vellos de punta, sentí alegría y felicidad. Tras estar dos meses sin tocar la pista, sin salir de casa ni entrenar en condiciones, esto es un chute de motivación. No ha sido un entreno muy duro, hice pesas suaves, zancadas, sentadillas, elíptica, técnica de carrera y cinco progresivos en recta de unos 100 metros. Esta semana será de transición”, recalca el velocista madrileño.

Otra atleta de la selección española paralímpica, Desirée Vila, también vuelve a la normalidad en sus entrenamientos tras ocho semanas de improvisación para mantenerse en forma durante la cuarentena en casa. “Después de tres meses sin ponerme la prótesis deportiva, las primeras sensaciones han sido raras, pero después ya genial. Acabé muy cansada, pero estaba súper contenta”, comenta la joven gallega, que peleará por clasificarse para los Juegos Paralímpicos de Tokio 2021.

Regreso al CAR de San Cugat

Nervios y mucha emoción vivieron los nadadores que entrena Jaume Marcé en el CAR de San Cugat. Toni Ponce, Núria Marquès y Marian Polo han inaugurado la piscina, con una calle libre entre ellos como medida de seguridad. “En el coche, antes de que te abran la barrera nos toman la temperatura y te dan gel de desinfectar. Apuntan tu matrícula para controlar el horario, no puedes estar más tiempo del que te dan. Llevaba nueve semanas sin entrenar y los primeros 50 metros han sido raros, el agua se me escapaba de las manos, no estaba cómodo. Psicológicamente nos ha ido genial entrar otra vez en el CAR”, subraya Ponce, campeón de las Series Mundiales del año pasado.

Con el bañador puesto de casa y mascarilla llegaba Marian Polo: “Hicimos un entreno extensivo de unos 2.600 metros para encontrarnos y buscar sensaciones de nado. Me he notado bastante bien, el ir a la playa a nadar varios días nos ha favorecido. He ido todo el entrenamiento apurada y esta semana lo que vamos a hacer es recuperar el aeróbico”, comenta la joven. A su compañera Núria Marquès lo que más le ha chocado es ver muchos módulos clausurados y el no cruzarse con otros deportistas. “Siempre hay ambiente y ahora no había gente, casi todo estaba cerrado”, dice.

Jaume Marcé, Núria Marqués, Toni Ponce y Marian Polo.

“No puedes dejar el coche en otro sitio que no sea la instalación donde tienes que entrenar y hay que esperar al entrenador e ir con tu grupo, manteniendo la distancia de seguridad. Las sensaciones en la piscina han sido totalmente distintas a lo que recordaba, nunca he estado dos meses sin nadar. Estos días fui a la playa con neopreno y el agua helada, ahora volver a hacer virajes es extraño. Ha sido un momento de felicidad extrema, se echaba mucho de menos, he salido muy contenta y con ganas de seguir con el trabajo para volver a mi forma de antes y a esperar que nos digan alguna fecha de un campeonato”, añade la campeona del mundo y oro paralímpico en Río 2016.

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