Marta Fernández, una mariposa de plata y de récord mundial

La nadadora burgalesa brilla con su primera medalla en los Juegos Paralímpicos de Tokio y tras batir la plusmarca que ella ostentaba en los 50 metros S4 con 40.22 segundos.

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Marta Fernández con la medalla de plata lograda en 50 mariposa S4. Fuente: CPE

Es la explosión silenciosa de la natación española, su cara inocente e ingenua transmuta cuando se lanza a la piscina. Ahí, en el agua, el medio en el que desafía al dolor de su cuerpo entre tenaces brazadas, Marta Fernández asoma voraz y dispuesta a dar dentelladas cada vez más grandes. Ha tardado en romper el cascarón, pero cuando lo ha hecho ha sido con un resultado espectacular. Avisó en el Europeo de Funchal con siete metales y en Tokio ha dado un paso más con una plata en 50 mariposa S4.

En el Centro Acuático de la capital japonesa aguardaba un pulso tenaz entre ella y la china Dong Lu, que compite en una categoría superior (S5), pero poco le importaba, su rival debía exprimirse al máximo si pretendía ganarle. Y así fue. La nadadora asiática tuvo que destrozar su récord del mundo con 39.54 para llevarse el oro. La burgalesa completó una carrera excelsa, de principio a fin, con un ondular cadencioso y clavando cada aleteo con bravura, paró el crono en 40.22 segundos, que también supone récord del mundo en S4, algo que ya había hecho por la mañana con 41.27.

Una plata de gran valor la que ha conseguido la deportista española, su primera presea en unos Juegos Paralímpicos. En el agua se siente poderosa, sin límites, pese a la enfermedad neurodegenerativa que tiene y cuya espasticidad va cada vez a peor. Nació hace 27 años con tetraparesia espástica, que le afecta a todo el cuerpo y tiene carácter progresivo. Con tres años ya chapoteaba en la piscina, era la mejor rehabilitación para sus extremidades.

Marta Fernández ha logrado la medalla de plata en 50 mariposa S4. Fuente: CPE

“Al principio no me gustaba, le tenía mucho miedo. Ahora es mi forma de vida, me apasiona, no me imagino un día sin nadar”, confesaba en una entrevista con este medio. La eclosión de la nadadora del CD Fusion, club que preside Geles Fernández Lebrero (cinco veces medallista paralímpica) llegó el pasado verano, tras el confinamiento por la pandemia de la Covid-19 arrojó ese potencial que llevaba en las entrañas. Las horas acumuladas en la piscina y en el gimnasio salieron a flote gracias al trabajo en el Centro de Tecnificación Río Esgueva de Valladolid con Raúl Carrasco y Javier Alonso.

“Allí he crecido tanto a nivel personal como deportivo. Cuando llegué en 2011 no sabía ni voltear, tocaba la pared y me giraba”, decía. El cambio de categoría -antes estaba en S7- ha sido crucial para su rendimiento, también el talento y la constancia que atesora. No se conforma solo con esta plata en 50 mariposa, en los próximos días buscará aumentar su medallero en 50 braza, 50 libre y 150 estilos.

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