En el silencio del gimnasio Siderópolis, en Madrid durante el Campeonato de España de halterofilia paralímpica, solo se escuchaba la respiración contenida y el tintinear de los discos rozándose en la barra. Montse Alcoba cerró los ojos. Las manos, impregnadas de magnesio, buscaron el acero con la familiaridad de quien ha aprendido a convertir el dolor en impulso. Inspiró, empujó y la barra subió limpia, firme, hasta quedarse suspendida en lo más alto. 116 kilos, récord nacional en la categoría de hasta 86 kilos.
Un kilo más que su anterior plusmarca. Un kilo que pesa mucho más de lo que dicen las cifras. “Estoy súper contenta con el récord. El anterior estaba en 115 kilos, pero entonces entrenaba cinco días a la semana y doblaba sesiones. Ahora mi realidad es otra”, ha explicado.
La catalana, levantadora del Club de Pesas Terrassa, regresó la pasada temporada a la competición tras varios años de inactividad. Como el Guadiana, su trayectoria en la halterofilia o powerlifting ha sido intermitente, pero siempre intensa. Cada vuelta ha traído consigo una versión más madura, más consciente. A sus 44 años, compite contra sí misma.
Diploma paralímpico en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020 y doble subcampeona continental -plata en el Europeo de Berck-sur-Mer 2018 y Tiflis 2022-, Montse no puede dedicarse en exclusiva al deporte. Es profesora de educación especial, madre de dos hijos y deportista de élite en los márgenes del tiempo.
Un regreso con calma y sin presión
“Mi regreso me lo he tomado con calma, pero con la vista puesta en los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028. Sería el premio a todo un ciclo. Hace poco pensé que quizá era un objetivo inalcanzable porque me estaba costando recuperar la forma tras años alejada del gimnasio. No quiero volver a la época anterior, quiero ser feliz con lo que hago. Si llegan los resultados, perfecto; y si no, que no sea un drama”, ha reflexionado.
Su historia empezó mucho antes de que una barra olímpica marcara el ritmo de sus días. De niña practicó taekwondo y voleibol. A los 15 años, un accidente de moto cambió el rumbo: una fractura de peroné derivó en la amputación de su pierna izquierda tras una infección hospitalaria. Desde entonces, su vida ha sido una sucesión de reconstrucciones. La halterofilia paralímpica apareció en 2007 y se convirtió en territorio propio, en un espacio donde la fuerza no es solo física.
“El récord me confirma que estoy en el buen camino. Estaba entrenando a un nivel alto y este Campeonato de España era un test para ver cómo llego al Europeo de marzo. Estoy feliz de seguir aquí y de continuar creciendo como deportista”, ha añadido.

Loida Zabala, otra vez campeona
En la misma tarima también brilló la determinación inquebrantable de Loida Zabala, la halterófila española más laureada. En octubre de 2023 fue diagnosticada de cáncer de pulmón con metástasis múltiples. Una enfermedad incurable, pero ella no ha aceptado ningún tipo de derrota y sigue disfrutando de la pasión por su deporte.
En la categoría de hasta 67 kilos, la extremeña de Losar de la Vera levantó 95 y 100 kilos para conquistar su 21º título nacional. En el tercer intento pidió 106, aunque la barra se resistió por centímetros.
“Me voy con un sabor agridulce. Me hace ilusión volver a ser campeona de España, pero en el tercer intento me faltó muy poco para encajar los codos y completarlo. Le pedí a mi entrenador hacer un cuarto levantamiento, pero me dijo que no debía gastar más energía. El 10 de marzo compito en el Europeo de Tiflis y estos campeonatos me desgastan mucho”, ha relatado.
El campeonato coronó de nuevo al Club Deportivo Berserkers como campeón de España por equipos. Un bloque sólido en el que, además de Loida, militan Iker García, Alberto Díaz, Jorge Arce, Óscar Grueso y el canario David Gómez, quien acompañará a Montse y a la extremeña en el próximo Europeo de Georgia. Siderópolis fue segundo y San Mateo completó el podio.
