España despide este miércoles 11 de febrero de 2026 a Xisco Quesada, el futbolista que documentó en primera persona su batalla contra un agresivo cáncer de páncreas. Tenía 28 años y deja atrás a su pareja y a sus dos hijos pequeños, además de una audiencia que lo acompañó a diario en una de las etapas más duras de su vida.
El fallecimiento se produce tras varios meses de lucha contra un cáncer de páncreas en estadio IV con metástasis hepática, diagnosticado el 5 de junio de 2025. Desde entonces, Quesada decidió transformar su perfil en redes sociales en un espacio de transparencia y apoyo, donde relató tratamientos, recaídas y también momentos de fortaleza que conectaron con miles de personas dentro y fuera de España.
Una batalla contra el cáncer y compartida con todos
Cuando recibió el diagnóstico, los médicos le comunicaron que se trataba de un cuadro avanzado y de pronóstico complejo. Lejos de replegarse en el ámbito privado, Xisco optó por hacer pública su situación. Su decisión marcó un punto de inflexión en su trayectoria digital: pasó de compartir contenidos cotidianos a abrir una ventana íntima sobre la realidad del cáncer.
A lo largo de los meses, habló sin filtros sobre el impacto físico y emocional del tratamiento, las hospitalizaciones y la incertidumbre constante. Pero también insistió en el valor de la familia, en la importancia de la investigación médica y en la necesidad de mantener la esperanza incluso ante los escenarios más adversos.
Su historia generó una ola de apoyo sin precedentes. Mensajes de ánimo, testimonios de otros pacientes y muestras de cariño inundaron sus perfiles, convirtiendo su lucha en un movimiento colectivo que trascendió la pantalla.
Una movilización solidaria histórica
En los últimos días, ante el avance de la enfermedad, Xisco lanzó un llamamiento para poder continuar con tratamientos y cuidados especializados. La respuesta fue inmediata: en menos de 24 horas, la campaña superó los 800.000 euros recaudados.
El propio creador había dejado claro cuál sería el destino del dinero en caso de no poder continuar su lucha. Parte de los fondos se destinarían a una asociación dedicada a la investigación de nuevas terapias contra el cáncer de páncreas, con el objetivo de que otros pacientes dispongan de más opciones en el futuro. El resto, explicó, serviría para garantizar la estabilidad de su familia.
Su mensaje final fue coherente con la actitud que mantuvo desde el primer día: convertir el dolor en impulso para el cambio.
La muerte de Xisco Quesada deja un vacío en el entorno digital, pero también un legado difícil de borrar. Su exposición pública de la enfermedad abrió conversaciones necesarias sobre el cáncer, la investigación y el acompañamiento a los pacientes. Más allá de los números y los seguidores, su historia queda como testimonio de resiliencia y solidaridad en uno de los capítulos más duros que puede atravesar una persona.
