El 2026 será un año de despedidas para Rafa Botello, el mejor maratoniano español en silla de ruedas de la historia. Tras más de dos décadas devorando kilómetros sobre el asfalto y compitiendo en la élite internacional, el atleta afronta su última temporada en el alto rendimiento. Aún quedan madrugadas, ciudades y líneas de meta por cruzar, y en la primera de ellas ya ha dejado huella: Puerto Rico.
Botello inauguró su adiós a la competición con una victoria en la Toa Baja Maratón, en su primera visita a la isla caribeña. Fue una carrera distinta a todas. Nocturna, húmeda, casi irreal. A las cuatro de la madrugada, bajo la luz de las farolas y con la brisa salina rozándole el rostro, el circuito se convirtió en un hilo de sombras y destellos que se perdía entre la costa y las avenidas abiertas.
El español avanzó con la serenidad de quien conoce cada gesto de la maratón. Sabía que era el más experimentado y también el de mayor nivel. Desde la salida, controló la carrera, midiendo a sus rivales y esperando su momento. Durante los primeros kilómetros rodó a unos 200 metros del estadounidense Geoffrey Kennedy y del puertorriqueño Bernardino Ruiz, observando, calculando.

Un ataque a mitad de carrera
En el kilómetro 13, el agarre al aro impulsor de su silla se volvió traicionero y Botello tomó la decisión de detenerse unos segundos para ponerse los guantes y ganar seguridad sobre el asfalto mojado. No perdió la calma. Tampoco el pulso de la prueba.
El golpe definitivo llegó en el kilómetro 23. En una bajada, lanzó el ataque, seco y silencioso. Sus perseguidores dejaron de verlo y la carrera se rompió. Se escapó en solitario hasta la meta, donde cruzó vencedor con un tiempo de 2:01.35, dejando su firma en la isla.
“Ha sido una carrera muy bonita. Nunca había corrido tan temprano. Íbamos escoltados por policías en moto y teníamos que ir con mil ojos, porque en silla de ruedas cualquier agujero en el asfalto puede ser peligroso. Estaban marcados de amarillo, pero a la velocidad a la que vamos no siempre los ves. He disfrutado muchísimo esta maratón”, ha explicado.
A sus 46 años, ha completado 180 maratones en una treintena de países y en los cinco continentes, con 77 participaciones en las World Marathon Majors -Nueva York, Boston, Chicago, Londres, Berlín y Tokio-. Su historia deportiva cambió para siempre en 2002, cuando un accidente en bicicleta le provocó una lesión medular a nivel dorsal D11-D12. Desde entonces, convirtió la silla en motor y la maratón en destino.
El calendario no se detiene. Su próxima parada debería ser Caracas, el 8 de febrero, aunque la cita está en el aire por el cierre del espacio aéreo tras la caída de Maduro y la incertidumbre que vive el país. Después regresará a España, ya que el 15 de febrero tomará la salida en Sevilla. El adiós se acerca, pero Rafa Botello aún empuja con fuerza. Cada carrera es un recuerdo más que sumar antes de bajar el telón.
