Ricardo Ten: “Los paralímpicos vemos esta crisis de una forma distinta, hemos vivido momentos muy críticos”

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El coronavirus ha confinado el sueño de sus sextos Juegos Paralímpicos, pero el aplazamiento de Tokio a 2021 no frena el hambre y la ilusión del ciclista valenciano.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

Ganador de seis medallas paralímpicas como nadador, Ricardo Ten estaba llamado a ser una de las grandes sensaciones en Tokio, donde iba a disputar sus primeros Juegos como ciclista. En tres años ha sido capaz de ser campeón del mundo en el velódromo y en la carretera, algo que nunca un español había conseguido en la misma temporada. La pandemia del Covid-19 ha confinado sus sueños y cerca de cumplir 45 años tendrá que darle una vuelta de tuerca a su desafío. La vida no deja de ponerle retos, pero nada frena su tozudez, perseverancia y optimismo.

Para el ‘todoterreno’ valenciano las adversidades curten y sus historias pueden servir de ejemplo: “Los deportistas paralímpicos vemos esta crisis del coronavirus de una forma distinta porque hemos vivido momentos muy críticos, hemos tenido que pasar por situaciones difíciles que nos han puesto a prueba y nos han llevado al límite. En mi caso tuve que madurar muy pronto cuando tuve el accidente, ahí comencé a darle importancia a las cosas pequeñas”.

Ricardo Ten con el oro en el Mundial de pista. Fuente: RFEC

A los ocho años, mientras jugaba en una casa de campo, rozó un cable de alta tensión que le dejó el 75% de su cuerpo con quemaduras y la amputación de los dos brazos y una pierna. Tuvo que empezar desde cero, pero nunca claudicó, pasó casi un año en el hospital, aprendió a escribir con la boca y el deporte fue su mayor aliado para no sentirse diferente al resto de niños. Ya desde pequeño manejaba con habilidad la bici y 36 años después se ha convertido en una de las referencias del ciclismo mundial.

Antes de reinventarse sobre las dos ruedas había brillado en la piscina, dos décadas de éxitos en la élite con más de 40 medallas en campeonatos internacionales y cinco Juegos Paralímpicos a sus espaldas (Atlanta 96, Sídney 2000, Pekín 2008, Londres 2012 y Río 2016) con tres oros, una plata y dos bronces. “Llevo la competición en el ADN, es lo que más echaré en falta mientras estemos encerrados, pero el deporte pasa ahora a un segundo plano, hay personas que cada día se están jugando la vida ahí fuera, sanitarios, fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, trabajadores de supermercados, transportistas… Ellos nos están sacando de esto”, recalca.

Por ello, Ricardo junto a su mujer Sonia y a sus hijos Antonio (14 años) y Silvia (11 años) se asoma cada tarde a las 20.00 horas a la ventana de su casa en Tavernes Blanques (Valencia) para reconocer el trabajo de esos héroes sin capa. “Ojalá la gente se dé cuenta de que hay profesiones más importantes para la sociedad, a ver si aprendemos algo. Esta pandemia es un baño de realidad, cuando creemos que nuestros problemas son grandes, llega una situación así y demuestra todo lo contrario. Valoramos más lo que teníamos, pero también somos de mente corta, cuando vuelves a la rutina se nos olvidan pronto las cosas”, asevera.

Tiempo con la familia y más lectura

El deportista valenciano resalta algunos aspectos positivos en estos días en los que toca permanecer en cuarentena: “Paso más tiempo con mi familia y hacemos cosas en común. He rescatado alguna afición, como leer, algo que antes solo podía hacer durante viajes largos”. Interactúa mucho por las redes sociales con sus seguidores y se apunta a cualquier reto viral, como el de dar toques con el pie a un rollo de papel higiénico. “Menos mal que esto nos ha pillado con Internet, si esto pasa hace 30 años lo habríamos llevado peor. Hay que tirar de humor, es una herramienta fundamental para combatir los momentos difíciles. Como todo el mundo tengo bajones, pero siempre hay que sacar una sonrisa”, dice.

Y no olvida su preparación física, aunque de momento lleva un ritmo menor porque se recupera de una lesión de hombro que sufrió en Sierra Nevada poco antes de que España bajase la persiana por el estado de alarma. Acababa de regresar del Mundial de pista en Milton (Canadá) con dos oros, una plata y un bronce y se marchó dos semanas a entrenarse a 2.320 de altitud sobre el nivel del mar. “El penúltimo día tuve una caída, salí despedido por encima de la bicicleta y me hice una luxación acromioclavicular grado 3, me rompí los ligamentos de la clavícula y del hombro. Es bastante molesto porque no se puede inmovilizar. Ya solo tengo molestias, he notado una gran mejoría y he empezado con la rehabilitación, pero no puedo estar al 100%”, relata.

Ricardo Ten haciendo rodillo.

No protesta por estar atado a su garaje, donde ha montado un pequeño gimnasio, lo afronta con paciencia y adaptándose a las circunstancias. Trabajo indoor unas tres horas diarias con sesiones de ‘core’ y series de rodillo. Ricardo recibió con alivio la noticia de que los Juegos de Tokio se postergarían a 2021. “Era lo más razonable, estamos viendo que no para de crecer el número de contagios y de muertos, está afectando a todos los países y era lo más lógico. Sabemos de la grandeza que tiene unos Juegos y para nosotros representa mucho, estamos cuatro años entrenando para ello, pero ahora es momento de pensar en la salud y en la gente que lo está sufriendo, hay que poner de nuestra parte para frenarlo y para que pase lo antes posible”, comenta.

Lo que peor lleva es encontrarse ante una página en blanco, sin saber el calendario que tendrá por delante este curso. “Es difícil trabajar sin objetivos a la vista. Estamos un poco de bajón físico y mental al no tener esa meta clara. He tenido la suerte de disputar este año el Mundial de pista, pero tengo muchos compañeros que no han tenido la oportunidad de afrontar pruebas o de hacer marcas mínimas para Tokio. Tenemos la incertidumbre de saber cuándo se van a reestablecer el resto de competiciones. Pero hay que ser pacientes, prudentes y hacer caso a lo que nos dicen las autoridades sanitarias, quedarse en casa porque es la única manera de frenar los contagios”, añade.

Pese a todo, el valenciano mantiene su hambre y las ganas de disfrutar de unos nuevos Juegos, los primeros como ciclista. “La ilusión sigue intacta, voy a hacer todo lo posible para estar en mis sextos Juegos y en una nueva disciplina, ojalá pudiera pelear por estar en el podio y traerme alguna medalla. Pero la edad no perdona, es un año más, cada vez cuesta encontrar la forma física y mantenerla. Como digo siempre, de los momentos complicados se sale más fuerte, así que vamos a pelear por nuestros sueños”, apostilla.

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