Test Tokio 2020. Conociendo a Sergio Garrote

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Sergio Garrote Muñoz (Barcelona, 1979). Ciclismo. Subcampeón del mundo en handbike. Debuta en unos Juegos Paralímpicos.

¿Cuál es el primer recuerdo que tiene de unos Juegos?

La inauguración de los Juegos Olímpicos de Seúl 1988.

¿Qué cosas no pueden faltar en su maleta cuando viaja para competir?

Soy creyente, así que llevo algún crucifijo y una estampa de una virgen, me dan cierta seguridad.

Completa la frase. Si gana una medalla en Tokio…

Supondría pensar ya en la siguiente. El efecto de una medalla me dura el tiempo que estoy en el podio. Vivo y disfruto ese momento, pero una vez me bajo ya pienso en la competición más próxima.

¿Qué apuesta estaría dispuesto a hacer por ganar una medalla?

Subir algún puerto de montaña con un ciclista profesional. A ver si se anima alguno, como, por ejemplo, Alejandro Valverde -ríe-.

¿Un momento imborrable en su carrera?

Guardo con nostalgia y cariño mi primer Mundial en Sudáfrica en 2017, gané dos bronces y fue un campeonato precioso.

¿Alguna manía antes de competir?

Me visto como los toreros, lo preparo todo con detalle en mi habitación, y empiezo de abajo hacia arriba, lo primero que me pongo son los calcetines. Ah, y siempre me ducho antes de competir y también me perfumo.

Un defecto y una virtud.

Soy muy obsesivo, mi carácter por querer ganar lo he llevado a tal punto que cuando estoy nervioso antes de competir puedo parecer borde, aunque luego pido disculpas. Y como virtud, me considero un ciclista con mucho ‘fair play’, soy caballeroso y cortés.

Una frase o lema.

Tengo dos: ‘Hay que morir matando’ y una de uno de los mejores atletas de todos los tiempos, Emil Zátopek: ‘Si quieres correr, corre una milla; si quieres cambiar tu vida, corre un maratón’.

De no haber practicado ciclismo, ¿qué otro deporte le habría gustado hacer?

Natación. La practiqué a modo de rehabilitación, se me daba bien, parecía un boquerón en el agua.

¿A qué personaje retaría en su deporte?

A los ciclistas ‘Purito’ Rodríguez y Markel Irizar.

¿Qué fotos decoraban su habitación cuando era pequeño?

Tenía un póster de Camarón de la Isla. En mi familia se vive el flamenco de forma intensa, mis padres son andaluces y él me marcó durante mi adolescencia.

Cuando era niño, ¿con qué soñaba ser de adulto?

No me planteaba grandes cosas, solo soñaba con ser un buen padre y formar una familia.

Algo que aún no haya hecho y que le gustaría hacer

He viajado mucho gracias al deporte, pero me encantaría viajar a Nueva York con mi mujer. Me planteo hacerlo en el primer año tras los Juegos de Tokio.

Si fuese presidente del Gobierno, ¿qué sería lo primero que haría?

Bajar los impuestos de la luz, el agua y el gas. Lo pondría como un bien necesario para evitar la pobreza energética de muchas casas españolas.

Si pudiera cenar con cualquier personaje, ¿a quién elegiría?

A Miguel Induráin, me encantaría tener una charla con él sobre el ciclismo de antes.

¿Cuál es su forma de desconectar?

Escuchando música. Y sí, lo confieso, me gusta el reguetón -ríe-.

¿Qué alimento nunca falta en su nevera o despensa?

El arroz, la avena, la fruta y las ensaladas.

¿En qué tarea doméstica podría aspirar a medalla?

Fregando platos.

¿Qué suele ver en televisión?

Veo ciclismo, algo de informativos y el programa ‘Vergüenza Ajena’ de la MTV, me divierte mucho.

Una canción que le motive.

Hay tres que me motivan: ‘Soy fraguero’, de Camarón de la Isla, me la pongo a toda pastilla antes de salir de la habitación para ir a la competición. Y durante el calentamiento, ‘El orgullo de mi patria’ de Carlos Vives y ‘Perros Salvajes’ de Daddy Yankee.

Reportaje. Sergio Garrote, voracidad sin límites a los mandos de la handbike

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