En Jakuszyce (Polonia), en las Montañas Izera, donde el blanco lo cubre todo y el silencio solo se rompe por el deslizamiento de los esquís y el eco seco de los disparos, Higinio Rivero volvió a demostrar que su presencia en la élite del biatlón paralímpico ya no es una excepción, sino una realidad en construcción. El bilbaíno firmó una meritoria decimocuarta posición en la prueba de 7,5 kilómetros de la Copa del Mundo, un resultado que habla de progreso y constancia.
El español compite sentado, en la categoría LW10.5 de sit-ski, impulsándose sobre un armazón de aluminio que hace las veces de extensión de su cuerpo. Desde ahí, con la carabina de aire como aliada, se enfrenta a una disciplina tan exigente como implacable, donde la resistencia física debe convivir con la precisión absoluta. No hay margen para el error cuando el pulso se acelera y el oxígeno escasea.
Y si algo dejó claro el deportista vasco en Polonia fue su fiabilidad en el tiro. Pulso firme, mirada concentrada y nervios templados. Completó las tandas sin fallar un solo disparo, un logro reservado a muy pocos en una prueba marcada por la tensión y el desgaste acumulado. Fue uno de los escasos participantes capaces de cerrar el ejercicio con pleno de aciertos, una muestra evidente de madurez competitiva pese a llevar apenas un par de temporadas en este deporte.
Choque con un fotógrafo
En el esquí aún hay margen de mejora. Higinio no fue de los más rápidos sobre la nieve, aunque las sensaciones siguen siendo positivas y el potencial de progreso es amplio. Además, perdió tiempo a causa de un percance en la última vuelta, cuando chocó con un fotógrafo situado dentro de una curva, lo que provocó la rotura de su bastón de apoyo.
“En los días previos arrastraba algunos problemas con la carabina: en los entrenamientos se me atascaba un poco, pero la engrasé y funcionó de lujo, sin fallos. El problema vino en la primera vuelta, en la que me caí dos veces. El circuito es muy ratonero y no resulta sencillo para categorías bajas como la mía. Ya en la última vuelta, en una curva, un fotógrafo estaba demasiado metido y choqué con él, el bastón se rompió. Una entrenadora francesa me dejó uno, pero no era el mío y, sin el mismo apoyo, se me iba en las curvas y se me enganchó en la red. Aun así, llegué a meta y conseguí la mejor puntuación de ranking de mi carrera hasta ahora”, ha explicado.
Sin contar con las mismas infraestructuras ni recursos que muchos de sus rivales, el español sigue limando diferencias a base de trabajo y convicción. Cada kilómetro recorrido en Jakuszyce es un paso más hacia un objetivo mayor. La victoria fue para el ucraniano Taras Rad, acompañado en el podio por el estadounidense Joshua Sweeney y el surcoreano Eui Hyun Shin.
La semana no ha terminado para él, ya que el sábado afrontará la prueba de sprint y el domingo los 12,5 kilómetros. Pero Jakuszyce no se despide de Higinio ya que la próxima semana, en el mismo escenario, competirá en la Copa del Mundo de esquí de fondo, el otro frente desde el que aspira a ganarse su billete para los Juegos Paralímpicos de Milán-Cortina 2026.
