Un extraordinario Ricardo Ten finaliza décimo en la ruta

La carrera del valenciano bajo el fuerte aguacero en Fuji ha sido espectacular, siendo el mejor ciclista en clase C1. Se ha quedado a menos de 10 segundos del bronce.

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Ricardo Ten es una bendición para el ciclismo. Dejó la natación tras dos décadas de éxitos y en apenas cuatro años sobre una bicicleta se ha erigido en uno de los mejores del mundo, con varios maillots arco iris en carretera y en la pista. El valenciano no olvidará nunca los Juegos Paralímpicos de Tokio, porque se ha doctorado como ciclista, por ser el abanderado español, por el bronce en la velocidad por equipos y también por el infortunio que le dejó sin opciones de medalla en varias pruebas.

En la persecución en el velódromo de Izu, el cambio de categoría del canadiense Tristen Chernove a C1 le restó posibilidades de subir al podio y fue cuarto. Luego, un golpe de calor le impidió acabar la contrarreloj cuando enfilaba con buenos tiempos hacia las preseas. Y en la ruta no solo ha tenido que lidiar con rivales de C2 y C3 -menor discapacidad que la suya-, sino también con el diluvio que ha caído en el circuito Speedway de Fuji. Su extraordinaria actuación no encontró la recompensa de las medallas tras finalizar décimo a menos de 10 segundos del altar paralímpico.

En una prueba de mucha dureza que se convirtió en un ejercicio de supervivencia, Ten mostró un coraje y pundonor propios de los corredores de tronío. Hacían falta una mentalidad de hierro y piernas poderosas para sobreponerse a los elementos, a la niebla densa y a más de dos horas de lluvia incesante. Nada se le puede reprochar a este titán del deporte, que se entregó en cuerpo y alma hasta cruzar la línea de meta.

Tras la primera vuelta completada, el español rodaba en el grupo de una veintena de ciclistas que marchaban en cabeza, en el que también se encontraba el aragonés Eduardo Santas (C3). La acumulación de agua en el asfalto aumentaba el peligro en un trazado exigente con curvas delicadas y peraltadas. A partir del kilómetro 20 el pelotón se fue desmenuzando y 11 deportistas se distanciaron del resto, entre los que se encontraba Ten, el único de clase C1.

Los británicos Benjamin Watson (oro con 2:04.23) y Finlay Graham (plata con 2:05.43) dieron un ataque y se marcharon solos, mientras que el valenciano se mantuvo en el grupo perseguidor hasta el final. Llegó a pensar en frenar y bajarse de la bici, pero mantuvo la calma, sin mirar atrás y pedaleando con orgullo. Al final entró en la meta en la décima posición con 2:11.15, a menos de 10 segundos del bronce que se llevó el francés Alexandre Leaute. Por su parte, Santas quedó 26º con 2:28.22.

“He demostrado que llegaba en buen estado de forma, quería irme con buen sabor de boca. Ha sido durísimo, ahora sí puedo decir que me he doctorado como ciclista. No ha parado de llover y en algún momento fue peligroso, lo he luchado. Alguna vez se me pasó por la cabeza abandonar, pero el estar en unos Juegos es especial, hay que demostrar respeto a compañeros que no han venido y hay que sufrirlo hasta el final. Me vine arriba creyendo que podía coger diploma, pero no nos ha sonreído la fortuna, hay que seguir peleando”, ha comentado Ten, un genio, un fenómeno que rompe moldes.

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