El 2025 ha sido el año del despegue definitivo de Audrey Pascual. La madrileña se desliza como un cohete sobre la nieve, fusionada con su monoesquí, y se ha convertido en la gran referencia del esquí paralímpico español. Con solo 21 años, ha firmado un curso excepcional que la ha situado entre las mejores del mundo: subcampeona mundial y ganadora del Globo de Cristal en supergigante.
La progresión de la esquiadora española no deja lugar a dudas y llega en el momento clave. En diciembre arrancó una nueva temporada, la más importante de su aún corta trayectoria, con los Juegos Paralímpicos de Milán-Cortina 2026 en el horizonte. En la categoría LW12-2, destinada a deportistas sentadas, Audrey se postula como una firme candidata a las medallas.
Nada parece frenar a una deportista que atraviesa un momento de forma excepcional. Ambición, determinación y regularidad han sido las claves que la han consolidado en la élite del circuito internacional. El año comenzó en Saint Moritz (Suiza) con una plata en la Copa del Mundo, un aviso de lo que estaba por venir. Poco después, en Bardonecchia (Italia), se colgó un oro y una plata en la Copa Continental.

Subcampeona del mundo en slalom
La racha continuó en Feldberg (Alemania), donde logró dos platas más en la Copa del Mundo. En febrero llegó el Mundial de Maribor (Eslovenia). Tras un agridulce cuarto puesto en gigante, demostró su fortaleza mental y se rehízo para conquistar la plata en slalom, confirmando su capacidad competitiva en las grandes citas. De nuevo en Bardonecchia, en una prueba de Copa del Mundo, sumó dos oros y una plata en supergigante, resultados que acabarían siendo decisivos para el Globo de Cristal.
El inicio de la nueva temporada no pudo ser más contundente. En Steinach am Brenner (Austria), la española arrasó en la Copa del Mundo con tres oros en supergigante y combinada. Más allá de las medallas, rompió una barrera psicológica importante: por primera vez se imponía en una carrera completa a la alemana Anna-Lena Forster, una de sus grandes rivales.
Lejos de conformarse, unos días después acudió a Santa Caterina (Italia), donde debutó en la modalidad de descenso. El estreno no pudo ser mejor: una plata que confirmó su versatilidad y su capacidad para luchar por medallas en cualquier disciplina. El año se cerró donde había comenzado, en Saint Moritz, con un oro y una plata en gigante slalom. Motivos más que suficientes para soñar en grande de cara a marzo de 2026 en Milán-Cortina.

Buenas sensaciones del equipo español
Junto a Audrey, el esquí español cuenta con más nombres propios. En la cita paralímpica también confía en estar María Martín-Granizo. La joven esquiadora leonesa, que compite en la clase standing LW2 (discapacidad física), sigue acumulando experiencia y buenos resultados. Fue cuarta en la Copa del Mundo de Saint Moritz y quinta en Feldberg. En el Mundial terminó duodécima y en la Copa de Europa logró dos platas en Bardonecchia. Además, se proclamó campeona en el Open Nacional de Italia y en el de Suiza.
En la misma categoría compite otra española de referencia, Úrsula Pueyo. La veterana balear regresó a la competición internacional tras cinco años alejada del circuito y volvió a hacerlo con medallas en pruebas FIS en Austria y Eslovaquia. Pueyo aspira a estar en sus terceros Juegos Paralímpicos, tras Vancouver 2010 y Sochi 2014.
Otro nombre que apunta a Milán-Cortina 2026 es el de Javier Marcos, en la categoría LW11 de monoesquí. Pese a llevar solo dos años practicando este deporte, ya ha dado el salto a la Copa del Mundo, confirmando su rápida progresión.
En la categoría de discapacidad visual, España no cuenta en unos Juegos con representación desde Pyeongchang 2018, con Jon Santacana y Miguel Galindo. La situación empieza a cambiar gracias al trabajo de nuevos talentos. Alejandra Requesens, junto a su guía Vicky Ibáñez, logró dos platas en pruebas FIS en Pila (Italia), además de varios cuartos puestos. También destacó el debut internacional de Iker Blasco, que con solo 15 años ganó un oro en la Copa FIS de Kaunertal (Austria).
El esquí paralímpico español vive un momento ilusionante, liderado por una Audrey Pascual que ya no es promesa, sino realidad, y acompañada por una generación que empuja con fuerza.









