Audrey Pascual ha vuelto a hacerlo. Y a lo grande, lanzándose por la empinada ladera de Saalbach como si el vértigo no existiera y el futuro ya estuviera escrito en la nieve. La madrileña de 21 años ha conquistado el oro en el descenso de la Copa del Mundo en los Alpes austriacos, una victoria que confirma que su nombre no es promesa, sino presente incontestable del esquí alpino paralímpico español.
El cronómetro marcó 1:00.37 cuando cruzó la meta. Fue el tiempo más rápido del día. Detrás quedaron la alemana Anna-Lena Forster, plata con 1:01.17, y la neerlandesa Barbara Van Bergen, bronce con 1:02.00. Pero más allá de las cifras, el triunfo tiene un valor simbólico: Audrey se impuso en la disciplina de velocidad por excelencia, el descenso, precisamente aquella en la que apenas está dando sus primeros pasos en la Copa del Mundo.
No es un detalle menor. El descenso exige experiencia, lectura de pista, valentía y una confianza casi temeraria. La española compite por primera temporada en esta modalidad y, aun así, ya sabe lo que es subir a lo más alto del podio. En diciembre fue plata en Santa Catarina (Italia). Ahora, oro en Saalbach. Una progresión fulgurante que alimenta los sueños de cara a los Juegos Paralímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026, que asoman en el horizonte de marzo.
Su séptima medalla de la temporada
La temporada está siendo un viaje ascendente para la esquiadora madrileña, nacida sin tibias por una agenesia bilateral y referente de la categoría LW12-2, destinada a deportistas que compiten sentadas en monoesquí. Despidió 2025 con seis medallas -cuatro oros y dos platas- repartidas en tres Copas del Mundo, y llegó a Austria henchida de confianza, consciente de que algo grande está por venir.
Ha vuelto a enviar un mensaje claro a sus rivales. Superó a Anna-Lena Forster, una de las figuras más respetadas, con nueve medallas paralímpicas y una colección de podios mundiales. Pero a Audrey ya no le intimida. Bajó con determinación, fluida en las curvas y agresiva en las rectas.
«Estoy muy contenta con el resultado y con ir ganando confianza para una disciplina como el descenso, que suelen destacar las corredoras que llevan más años en el circuito. Este resultado me coloca empatada con la alemana en el ranking de la general. Vamos a por más», ha comentado.
La victoria confirma que la española no está únicamente para competir con las mejores, sino para vencerlas en cualquier disciplina. Su ambición no se detiene aquí. Este miércoles volverá a enfrentarse al descenso con la posibilidad de ampliar su botín, y el viernes y sábado llegará el supergigante, la prueba en la que mejor se desenvuelve y donde se siente más cómoda.
