Durante una década, el trono del esquí alpino en la categoría LW12-2 – destinada a deportistas que compiten sentadas- ha tenido un nombre propio: Anna-Lena Forster. Alemana, dominante, respetada, nueve veces medallista paralímpica y acostumbrada a ganar desde el monoesquí. Parecía inamovible. Hasta ahora. Porque en la nieve ha irrumpido Audrey Pascual, que no entiende de jerarquías ni de miedos. Joven, osada, voraz. Dispuesta no solo a discutir el reinado de la germana, sino a arrebatárselo curva a curva.
La esquiadora española continúa ofreciendo un recital esta temporada. Su crecimiento es tan vertiginoso como sus bajadas por el manto blanco. Nada parece frenarla. El año lo ha comenzado de forma brillante al conquistar su segundo oro en el descenso de la Copa del Mundo que se disputa en Saalbach (Austria). El martes fue la más rápida y este jueves volvió a hacerlo, imponiéndose en la disciplina de velocidad por excelencia.
El descenso exige años y una confianza casi temeraria. Audrey reúne más de lo último que de lo primero. Está dando sus primeros pasos en esta disciplina, pero esquía como si llevara años desafiando la pendiente. Fluida en las curvas, agresiva en las rectas, cruzó la meta en 59.67 segundos, por debajo de la barrera del minuto. Forster fue plata, con 1:01.13.
Acumula ocho medallas en la temporada
Es la octava medalla de la temporada para la madrileña, que ya en diciembre había sumado seis -cuatro oros y dos platas-. Resultados que la colocan en lo más alto del ranking de la Copa del Mundo.
El precedente ya había dejado señales. A finales de 2025, en Steinach am Brenner (Austria), Audrey rompió un techo simbólico al imponerse por primera vez a Forster en una carrera completa. La alemana, lejos de esconder su sorpresa, ya entonces vaticinó la eclosión de la española: que era cuestión de tiempo, que lo estaba haciendo genial.
Con 21 años, nacida sin tibias debido a una agenesia bilateral, Audrey Pascual no se conforma. Va a por el Globo de Cristal, aunque su mirada está puesta en los Juegos Paralímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026, que se disputarán en marzo.
Tras una jornada de descanso, volverá a la carga este viernes y sábado con dos pruebas de supergigante, la disciplina en la que mejor se desenvuelve, donde se siente más cómoda.
