La nieve de Veysonnaz ha hablado español. En la estación suiza, escenario de la última Copa del Mundo de esquí alpino paralímpico antes de los Juegos de Milán-Cortina 2026, Audrey Pascual y María Martín-Granizo firmaron una jornada sobresaliente: plata para la madrileña, bronce para la leonesa, dos nombres propios que confirman el excelente momento de este deporte.
Audrey compite como quien no negocia con la montaña. Con hambre, con valentía y con una regularidad que ya es marca de la casa. En el gigante slalom de la categoría LW12-2, reservada a deportistas que esquían sentadas, la joven de 21 años volvió a subir al podio, esta vez con una plata que sabe a confirmación y a dominio.
El trazado exigía precisión quirúrgica. Giros largos, velocidad sostenida y cambios de ritmo constantes sobre una nieve que no regalaba nada. En la primera manga fue construyendo su bajada de menos a más hasta detener el crono en 1:12.71. Solo la alemana Anna-Lena Forster, su gran rival esta temporada, fue capaz de superarla, con casi dos segundos de ventaja.
La segunda manga fue un ejercicio de carácter. La madrileña salió decidida, fluida, atacando curvas con determinación, cruzando la meta en 1:14.30. El tiempo total, 2:27.01, no bastó para alcanzar a Forster (2:25.08), pero sí para asegurar una sólida plata por delante de la finlandesa Nette Kiviranta.
Logra el Globo de Cristal en gigante slalom
Más allá del resultado, Audrey se lleva el gran premio de la regularidad: el Globo de Cristal del gigante slalom, que se suma a los ya conquistados este curso en descenso y supergigante. Con estos resultados llegará lanzada a los Juegos, con 16 medallas acumuladas este invierno y solo una prueba de slalom pendiente antes del gran objetivo.
La jornada dejó también una sonrisa nueva. En Veysonnaz nació una medalla especial para María Martín-Granizo. La joven leonesa, que compite en categoría de pie -nació con una agenesia femoral en la pierna derecha-, logró el primer podio de su carrera en la Copa del Mundo.
Tras una primera manga en la que fue cuarta (1:17.76), a cuatro segundos del bronce, María se lanzó en la segunda con ambición y sin complejos. Marcó 1:20.13 y esperó. La fortuna, esta vez, también juega. La sueca Ebba Aarsjoe, que marchaba directa al oro, se cayó y no pudo finalizar, abriendo la puerta al podio. La española la cruzó con madurez, premio a su progresión y a un rendimiento que no deja de crecer.
