Entre la nieve perpetua y el esfuerzo diario, Audrey Pascual ha esculpido su camino hacia la élite del esquí paralímpico. Con 22 años, la joven madrileña no para de conquistar cimas deportivas. El invierno pasado, firmó una temporada que quedará grabada: Globo de Cristal en Supergigante (SG) y plata mundialista en el Slalom de Maribor (Eslovenia).
Méritos que no son casuales, sino fruto de una rutina férrea, de madrugones eternos, de una disciplina férrea y de un sueño que no la abandona: subirse al podio en los Juegos Paralímpicos de Milano-Cortina 2026. Del 6 al 15 de marzo, los Alpes italianos serán el epicentro del esquí y, por primera vez, Audrey participará en una cita paralímpica. No lo hace como promesa. Llega como realidad, como referente.
“Mi objetivo es salir contenta, con un buen rendimiento y haciendo buenas carreras. Si eso sale bien, la medalla llegará”, explica con esa mezcla de serenidad y hambre que define a las grandes campeonas.
Entrenar donde nace el invierno
Este verano no ha sido de descanso, sino de transformación. Audrey ha viajado a Ushuaia (Argentina), donde el invierno habita cuando Europa duerme al sol. Allí, entre montañas escarpadas y condiciones que rozan lo extremo, ha afinado cada giro, cada reacción, cada músculo. Su preparación ha sido meticulosa, casi quirúrgica.
Después, rumbo a los Países Bajos. Una parada estratégica: trabajar la técnica, pulir detalles. Porque en el alto nivel no hay margen para la improvisación, y menos aun cuando se trata de la temporada más importante de tu vida.
“He entrenado tanto en nieve como físicamente. Lo importante era no perder el ritmo y mantener el contacto con el medio. Todo tiene que fluir esta temporada”, reflexiona.

De la integración al impulso
Desde junio de 2023, cuando la Real Federación Española de Deportes de Invierno (RFEDI) integró oficialmente los deportes para personas con discapacidad, Audrey ha sentido que todo cambió. Apoyos reales, recursos, estructura. Un ecosistema que le ha permitido crecer sin límites.
“Desde que estamos integrados en RFEDI ha ido todo a mucho mejor. Espero haber abierto paso a la gente que viene por detrás y demostrar que se puede. Lo importante está en intentarlo”, afirma con la madurez de quien ha vivido ya mucho más de lo que aparenta su edad.
Más allá del podio, Audrey también ha descubierto el verdadero valor del deporte: la independencia, la gestión del tiempo, la posibilidad de inspirar. “El deporte me ha ayudado a ser más independiente y a saber organizarme mejor. El consejo que les daría a quienes enfrentan una adversidad es que lo intenten. El no ya lo tienes. Por intentarlo no se pierde nada”, dice.
Y en esas palabras, sencillas y poderosas, se resume mucho más que una filosofía de vida. Se encuentra una forma de habitar el mundo con coraje, perseverancia, con una sonrisa que, como la suya, contagia.
Audrey Pascual no es solo una deportista, es la punta de lanza de una nueva generación. Una voz que reclama visibilidad desde la excelencia. Que no se conforma con estar, sino que quiere hacer historia. Milano-Cortina la espera. “Mi sueño es conseguir una medalla en los Juegos Paralímpicos”, recalca.
