El tenis de mesa paralímpico español vuelve a contar con una amplia representación femenina en un Campeonato de Europa 24 años después. Aunque en 2023 hubo una deportista, desde Frankfurt en 2001 no acudía más de una jugadora a una cita continental. En Helsingborg (Suecia), del 20 al 25 de noviembre, serán cinco las que devolverán a España a la élite: Cris Rubio, Martina Sande, Pilar González, Olaia Martínez y María Migueles. El torneo escandinavo supone el fruto visible de años de trabajo impulsados por la Real Federación Española de Tenis de Mesa (RFETM), que ha apostado decididamente por la categoría femenina.
En los últimos tiempos, la creación del Equipo de Promesas Paralímpicas ha servido como motor para que surjan nuevas embajadoras capaces de competir con las mejores del continente. “Tenemos a jugadoras ya experimentadas y a otras muy jóvenes con mucha proyección. Estamos contentos, este proyecto era una apuesta grande y necesaria, porque íbamos atrasados en comparación con otros países”, explica José Luis Machado, responsable del equipo.
“Nos estamos volcando con ellas, con concentraciones, algunas están becadas en el Centro de Alto Rendimiento de Murcia, y las sensaciones son muy buenas. Ya están sacando resultados en competición internacional y hay potencial y margen de crecimiento”, añade.

Cris Rubio, una referente sobre ruedas
Una de las jugadoras veteranas de la selección es Cris Rubio (clase 4-5, para deportistas en silla de ruedas). “Es especial que después de años de escasez podamos ir al Europeo un grupo de mujeres, es ilusionante compartirlo con más compañeras”, apunta con orgullo.
Fue el primer bebé que ingresó en el Hospital de Parapléjicos de Toledo a comienzos de los años 90. Nació con una cardiopatía congénita por la que fue operada con un año, pero una negligencia médica derivó en una lesión medular que la obligó a convivir desde entonces con una silla de ruedas. Probó varios deportes, entre ellos el tiro con arco, hasta que el tenis de mesa la conquistó.
Con constancia, trabajo y esfuerzo, su progresión ha sido meteórica. En 2018 escribió una página en la historia del tenis de mesa al conseguir el oro por equipos en el Open de Almería, poniendo fin a una sequía de más de 20 años sin títulos femeninos en España.
Desde entonces, ha seguido ampliando su palmarés con una decena de medallas internacionales. Esta temporada ha logrado un oro en el World Future de Lahti (Finlandia), donde también fue bronce individual, y dos platas en el Challenger de Podgorica (Montenegro).
“Estar en mi primer Europeo es un logro después de tantos años luchando por hacerme un hueco en clase 4. Es algo motivador para seguir jugando y dando lo mejor de mí. El objetivo es jugar como lo he hecho esta temporada, subir el nivel, y si lo hago, el resultado llegará”, declara.

Martina Sande, juventud y determinación
En su misma categoría estará la joven Martina Sande, una de las grandes promesas del equipo. La viguesa, de 17 años, nació con artrogriposis congénita, una afección que provoca rigidez en algunas articulaciones. Desde pequeña practicó deporte, empezó en la natación y pasó por las escuelas del Amfiv de baloncesto en silla de ruedas, aunque su verdadera pasión la encontró en el tenis de mesa, al que llegó en 2021 en el CTM Mos.
Su irrupción ha sido fulgurante: en 2024 conquistó un bronce individual y el oro en dobles junto a Cris Rubio en el Open de Francia, además de una plata y tres bronces internacionales esta temporada. “Estar en el Europeo es una gran ilusión, no me esperaba que en mi primer año en la selección absoluta pudiera ir. El objetivo es jugar lo más suelta posible porque es uno de los torneos más importantes del año y aprovechar las oportunidades que tenga”, afirma.

Pilar González, la jugadora que nunca se rindió
Otra de las más experimentadas es Pilar González (clase 7), madrileña nacida con espina bífida que, pese a su discapacidad, compite de pie apoyada en una muleta. Su historia es la de la perseverancia. Comenzó en el Club Rivas, cuando un entrenador la descubrió en el colegio y la animó a probar. Pronto empezó a ganar medallas nacionales y en 2015 alcanzó su primer gran éxito internacional con dos platas en los Juegos Europeos de la Juventud en Croacia.
Una lesión grave la detuvo durante cuatro años: una infección en el hueso calcáneo, causada por la tobillera que utilizaba, la alejó del alto nivel. Pero volvió más fuerte. Acostumbrada a competir contra chicos por falta de rivales femeninas, esa exigencia forjó su carácter. Hoy suma una decena de medallas internacionales, con un oro en el World Future de Lahti y bronces en Costa Brava y Podgorica junto a Gonzalo Rodríguez en dobles mixto este año.
“Es una satisfacción muy grande después de tantos años entrenando poder representar a mi país en un Europeo. En individual quiero pasar rondas y el objetivo mayor sería lograr una medalla. Y con Gonzalo, lo mismo: son eliminatorias directas y la idea es poder conseguir una medalla”, comenta.

Olaia Martínez, talento natural
Con 17 años, la donostiarra Olaia Martínez se perfila como una de las mayores promesas del tenis de mesa español. Compite en clase 8 y padece parálisis cerebral con hemiparesia lateral izquierda. Antes de descubrir la pala, practicaba natación, pero encontró en el tenis de mesa su lugar de felicidad golpeando la bola blanca.
Debutó internacionalmente en 2021 y ya suma diez medallas, varias de ellas en dobles mixto con Ander Cepas, referente nacional, además de platas y bronces individuales. “Me siento orgullosa de haber llegado al Europeo -ella estuvo en la edición de 2023-. Las sensaciones son buenas, estoy bastante tranquila para afrontarlo. Me dan igual las medallas, solo quiero jugar bien”, asegura.

María Migueles, una década de esfuerzo
En clase 9 competirá María Migueles, jugadora de Terrassa que lleva más de una década en este deporte, al que se acercó casi por casualidad en un camping, animada por un amigo. A sus 20 años, esta temporada ha sido la primera en la modalidad paralímpica, después de sufrir una grave lesión de rodilla y una luxación de cadera que la mantuvieron alejada de la competición durante meses.
Su regreso ha sido brillante: cinco bronces internacionales entre el Future de Costa Brava y los Challenger de Podgorica y Lasko (Eslovenia), además de tres medallas en los Juegos Europeos de la Juventud de Estambul (plata individual, oro en dobles mixto con Marlon López y plata en dobles femenino junto a Olaia Martínez). “Estar en el Europeo me ilusiona. Quiero disfrutar jugando y aprovechar al máximo la oportunidad”, afirma.
Ellas cinco forman una generación diversa, mezcla de juventud y experiencia, que simboliza un renacer. Su presencia en Helsingborg no es solo un regreso estadístico, es la confirmación de que el tenis de mesa femenino paralímpico español ha vuelto a encontrar su lugar.
