Judith Rodríguez, referente indiscutible de la esgrima en silla de ruedas en España, ha decidido poner fin a la temporada tras verse obligada a renunciar a la Copa del Mundo de Tailandia, la última prueba del año que tenía prevista. El motivo: el dolor persistente de un hombro que aún no ha terminado de sanar.
Hace poco más de un año, un bronce suyo en el Grand Palais de París rompió una sequía de 24 años sin medallas paralímpicas para la esgrima española. Aquel metal fue mucho más que un logro deportivo, fue la confirmación de una historia de superación que comenzó en junio de 2018 con un accidente que le cambió la vida.
Judith regresaba de una competición de esgrima cuando un siniestro la dejó al borde de la muerte. La amputación de su pierna derecha fue un golpe devastador, pero también el inicio de una nueva etapa. Supo reconstruirse a través del deporte que amaba, aunque desde otra perspectiva, esta vez desde una silla de ruedas. Hoy es una de las mejores tiradoras del mundo.

Operación en el hombro derecho
Sin embargo, 2025 no ha sido un camino sencillo. Una lesión en el hombro derecho la obligó a pasar por quirófano en febrero y a permanecer siete meses alejada de la competición. “Tener que parar me costó mucho mentalmente. Los deportistas no estamos preparados para estar tanto tiempo sin competir. Estaba en mi mejor momento y frenar de golpe fue un bajón enorme. En casa, sin entrenar y dándole vueltas a la cabeza, lo pasé mal”, admite.
El regreso llegó en septiembre, en el Mundial de Corea del Sur, donde fue octava en espada y sexta en florete. “La previsión era simplemente defender mi posición en el ranking, no pensaba llegar tan lejos. Cuando terminé me di cuenta de que, si hubiera estado recuperada del todo, podría haber peleado por una medalla. Esa sensación me dio fuerzas para creer más en mí”, cuenta.
Decidió quedarse en Asia y competir en la Copa del Mundo de Indonesia, donde confirmó que su instinto competitivo sigue intacto: ganó una plata en florete y un bronce en espada, consolidándose entre las cinco mejores del ranking mundial en ambas disciplinas.
Pero el esfuerzo tuvo un precio. A su regreso a Vigo, el hombro volvió a quejarse. “Todavía me duele. No ha pasado el tiempo suficiente para que esté completamente recuperado. En los asaltos finales el brazo se me cae, no puedo sujetarlo bien. Hay movimientos que no puedo ejecutar al cien por cien y en la tensión de la competición se resiente”, reconoce.

Descansar para preparar el inicio del ciclo paralímpico
Pese a todo, Judith no contempla detenerse. Su intención era competir en Tailandia, pero los médicos del Comité Paralímpico Español decidieron finalmente que no acudiera a la cita para evitar riesgos. Toca descansar, fortalecer el hombro y preparar el próximo ciclo paralímpico.
En febrero arrancará la nueva temporada, con las primeras competiciones puntuables para el ranking clasificatorio de los Juegos de Los Ángeles 2028. En principio, acudirá a cuatro Copas del Mundo: en febrero en Pisa (Italia), en abril en Eger (Hungría), en mayo en Florida (Estados Unidos) y en agosto en Pattaya (Tailandia). En octubre disputará el Europeo en Cardiff (Gales)
“Cuando no compito, siento que me falta algo. No me gusta entrenar sin un objetivo claro. Sé que ahora estoy en una fase de recuperación, y debo tener paciencia. Pero quiero llegar a ese nuevo ciclo fuerte, con el cuerpo preparado y la cabeza aún más convencida”, reflexiona.
