Derivado del jujitsu e instaurado como deporte a finales del siglo XIX por el maestro Jigoro Kano, el judo es un arte marcial que exige a los deportistas un equilibrio constante entre ataque y defensa. El judo paralímpico es una disciplina para deportistas con ceguera total o discapacidad visual parcial. Mantiene la esencia del judo tradicional, pero incorpora ajustes que garantizan la seguridad y la igualdad competitiva entre los participantes. Hoy es uno de los deportes más emblemáticos del movimiento paralímpico.
Cómo funciona el judo paralímpico
Aunque comparte la mayoría de las normas del judo convencional, el judo paralímpico introduce modificaciones claves: los judokas comienzan cada combate ya sujetándose por las solapas del judogi del oponente. Esto evita desventajas y facilita el control espacial.
El árbitro ofrece indicaciones verbales claras y utiliza señales táctiles o sonoras cuando es necesario. Si un judoka pierde el agarre, el combate se reinicia deteniendo la acción.
El tatami incluye referencias táctiles para que los deportistas perciban la cercanía de los límites. Si llegan al borde, el árbitro detiene la acción para evitar caídas fuera del área.
Los enfrentamientos duran hasta cinco minutos, durante los cuales los contendientes van sumando puntos según las técnicas que ejecuten. Un choque puede concluir en pocos segundos si alguno de los judokas consigue un “ippon”, que es la máxima puntuación posible.
Si transcurren los cinco minutos reglamentarios y se produce un empate, el combate entra en un nuevo período donde se valora la técnica de oro. Es decir, el primer deportista que consiga puntuar es el que gana.

Quienes practican el judo paralímpico
En los Juegos Paralímpicos, los deportistas de las tres categorías visuales (B1, B2 y B3) compiten juntos en las mismas divisiones de peso, lo que hace del judo un deporte inclusivo y único en su formato.
El judo para ciegos lo practican deportistas con:
Ceguera total (B1)
Discapacidad visual severa (B2)
Discapacidad visual moderada (B3)
Es un deporte accesible para hombres y mujeres, practicado desde edades tempranas en escuelas, clubes deportivos adaptados y centros especializados de alto rendimiento.
Historia del judo paralímpico
La introducción del judo en el programa paralímpico se produjo en Seúl 1988 para las categorías masculinas y en Atenas 2004 para las femeninas. Hasta los Juegos de Tokio 2020, los hombres se disputaban siete medallas de oro por seis de las mujeres, en función de su peso y sin importar su grado de discapacidad.
A partir de París 2024, la competición se separó por clases, con cuatro pruebas masculinas y otros tantos femeninos para la J1 (ceguera total) y la J2 (discapacidad visual), con el fin de ampliar la participación de los judokas ciegos totales, que no se ven perjudicados al tener que combatir ante rivales con menor discapacidad.
Para los Juegos de Los Ángeles 2028, las mujeres competirán en los pesos de -52 kilos, -60 kg, -70 kg y +70 kg. Mientras que los hombres lo harán en -70 kilos, -81 kg, -95 kg y +95 kilos.
Hoy, el judo paralímpico continúa expandiéndose en todo el mundo, con federaciones nacionales, campeonatos internacionales y programas de desarrollo que fomentan la participación de atletas jóvenes. La combinación de fuerza, equilibrio y estrategia lo convierte en un deporte completo y accesible para personas con discapacidad visual, además de ser una plataforma de inclusión y excelencia deportiva.
