La cuenta atrás para los Juegos Paralímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026 ha entrado en su fase decisiva. Desde aquel debut en Innsbruck 1984 con los pioneros Jordi Ylla, Jordi Faurat, Eduardo Norberto y Ramón Usabiaga, España nunca ha faltado a la gran cita blanca. Y ahora, con ocho plazas otorgadas el objetivo es mantener ese idilio. La lista definitiva, eso sí, no se conocerá hasta antes del 15 de enero de 2026, y todo apunta a que el equipo será finalmente más reducido por cuestión de criterios de clasificación.
Lo que sí parece seguro es que España acudirá con más efectivos que en Pekín 2022, donde solo compitieron Vic González y Pol Makuri, o que en Pyeongchang 2018, con Jon Santacana y su guía Miguel Galindo, Astrid Fina y el asturiano Vic. Ahora, varios nombres emergen con fuerza en las disciplinas de nieve, y muchos de ellos ya comparten sensaciones y ambiciones en este tramo final hacia Italia.

Audrey Pascual, la referente
La gran baza del esquí alpino español es Audrey Pascual. A sus 21 años, se ha consolidado como una de las mejores del mundo en categoría LW12-2 para monoesquí. La madrileña, que nació sin tibias por una agenesia bilateral, se impulsa gracias a su carácter competitivo y una progresión que la ha llevado a conquistar el Globo de Cristal en supergigante y una plata mundialista en eslalon en Maribor la pasada temporada.
Suma ya una veintena de medallas internacionales y encara su debut paralímpico con ambición. “Mi sueño es conseguir una medalla. Iré a competir, a centrarme en tener un buen rendimiento y a darlo todo. Si eso sale bien, la medalla llegará”, explica. Antes de viajar a Milán, afrontará varias pruebas de Copa del Mundo que servirán de termómetro ante sus principales rivales.
Otras opciones en esquí alpino
Junto a Audrey aparece otra figura en plena ebullición: María Martín-Granizo. La leonesa de 19 años, nacida con una agenesia femoral y competidora en categoría LW2, continúa su ascenso después de consolidarse en la Copa del Mundo y brillar en pruebas FIS y de Copa de Europa.
“Estar en los Juegos sería un orgullo, es algo con lo que llevo soñando desde pequeña. Sería también una forma de demostrar que todo lo que he hecho en el deporte ha servido. Y una manera de agradecerle a todas las personas que me han apoyado. Ahora empiezan las competiciones y quiero hacerlo bien, ratificar que estoy en buen camino para asistir a Milán”, afirma.

Otra opción real en alpino es Javier Marcos, categoría LW11 monoesquí, quien pese a llevar apenas dos años en este deporte ya ha dado el salto a la Copa del Mundo. Su irrupción ha sorprendido dentro y fuera del equipo técnico, lo que lo sitúa con serias posibilidades en la lucha por una de las plazas.
“El año pasado competí por primera vez en Copa del Mundo en gigante y me clasifiqué para el Mundial de Eslovenia, pero una semana antes me rompí el tendón supraespinoso del hombro. El objetivo actual es competir en pruebas FIS para conseguir los puntos necesarios y empezar a estar en la Copa del Mundo, con vistas a clasificarme para los Juegos de Milán. Algo que es bastante asequible si hago bien las primeras carreras”, confiesa.

Emilio Redondo, la plaza en snowboard
En snowboard, todas las miradas se dirigen a Emilio Redondo, natural de Villacañas (Toledo). Su evolución en solo cuatro años -desde el accidente de moto en 2020 que provocó la amputación de su pie izquierdo- ha sido meteórica en este ciclo paralímpico. Compite en categoría SB-LL2, donde se aúpa ya entre la élite internacional.
La pasada temporada se proclamó campeón general de la Copa de Europa de banked slalom, y ahora se estrena en la Copa del Mundo. “Estoy trabajando para ser cada día mejor y obtener el billete. Ir a los Juegos es algo increíble, un orgullo poder representar a España y luchar con los mejores ‘riders’. En estos meses trataré de coger el mayor nivel posible para llegar preparado a Milán”, comenta.

Higinio Rivero, de la canoa a la nieve
Del agua a la nieve. El bilbaíno Higinio Rivero, subcampeón del mundo y de Europa en piragüismo, apunta a convertirse en el primer español en competir en biatlón en unos Juegos Paralímpicos. Metido de lleno en el esquí de fondo y el biatlón, el deportista ha transformado sus horas de piragua en kilómetros sobre el manto blanco.
“Me motivan los retos, ponerme un sueño e ir a por él, aunque sea exigente. Ahora lo veo más cerca y me gusta esa sensación. Una vez allí, soy realista y sé el nivel que hay. Apuntaré a lo más alto, pero estando entre los diez primeros en alguna prueba sería un buen logro”, sostiene.
El Comité Paralímpico Español ha solicitado además una invitación bipartita, aún pendiente de respuesta. Entre las candidatas destacan la veterana Úrsula Pueyo, que regresó en 2025 tras cinco años fuera del circuito y podría disputar sus terceros Juegos tras Vancouver 2010 y Sochi 2014; Alejandra Requesens, deportista con discapacidad visual; y Iraide Rodríguez, joven promesa que compagina el esquí alpino con el ciclismo.
