Sergio Ibáñez ha vuelto. Y lo ha hecho como mejor sabe: ganando. El judoka aragonés conquistó la medalla de oro en el Grand Prix de Sao Paulo de judo para ciegos, imponiéndose con autoridad en la categoría J2 -70 kilos tras firmar una actuación impecable con tres victorias. Un triunfo que supone mucho más que un título. Es la confirmación de que ha dejado atrás una temporada marcada por la lesión y que vuelve a estar entre los grandes.
El zaragozano, subcampeón paralímpico en los Juegos de Tokio 2020, llevaba tiempo persiguiendo de nuevo ese oro que tantas veces se le había resistido. A lo largo de su carrera había alcanzado varias finales, pero casi siempre tuvo que conformarse con la plata, salvo en Astana (Kazajistán) hace un año. En el tatami brasileño volvió a saborear la presea dorada.
El curso no había sido sencillo. El judoka español tuvo que pasar por quirófano para someterse a una operación en la muñeca izquierda, lo que le mantuvo media campaña alejado de la competición. Tras una larga rehabilitación, regresó en agosto con un bronce en el Grand Prix de Giza (Egipto) y posteriormente se quedó a las puertas del podio con un quinto puesto en el Europeo de Georgia.

Tres combates, tres victorias
A Sao Paulo llegaba con confianza reforzada tras realizar un buen papel en el Campeonato de España absoluto frente a rivales sin discapacidad. Desde el primer combate dejó claras sus intenciones. En cuartos de final se enfrentó al francés Youn Balcou, que tomó la iniciativa en un duelo muy igualado. Ibáñez supo esperar su momento y, tras un contraataque, derribó a su rival y marcó un wazari decisivo que le dio el pase a semifinales.
Allí le aguardaba el brasileño Thiego da Silva, respaldado por el público local. El combate apenas duró un parpadeo, exactamente diez segundos. El aragonés ejecutó una acción fulminante, volteó a su rival y logró un ippon que silenció el pabellón. Ya tenía una medalla asegurada, pero quería más.
Un par de horas después llegó la final. Enfrente, el británico Miles Soloman, bronce mundialista este año y número tres del ranking. Fue un combate intenso, sin tregua, con el inglés buscando puntuar en acciones de suelo, pero el español se defendía bien. Desde la grada, su entrenador, Javier Delgado, no dejó de darle instrucciones: “No pares de trabajar, sigue igual, busca el ataque”.
Ibáñez obedeció. Apretó y terminó imponiéndose con un ippon que desató la celebración. Medalla de oro. Una más en su palmarés en Grand Prix. La recompensa a meses de recuperación, sacrificio y trabajo silencioso. Un resultado que le insufla energía para afrontar el próximo año, que ya comenzará a puntuar para el ranking clasificatorio de los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028.
El resto de españoles, sin suerte
No acompañó la suerte al resto de la delegación española. Marta Arce, cuatro veces medallista paralímpica, perdió tres combates en la categoría J2 -60 kilos ante la argentina Laura Candela González, la brasileña María Nubea Dos Santos y la alemana Isabell Thal.
Norberto Tuñón cayó en primera ronda frente al francés Pierre Voisin en J1 -81 kilos. Y la joven Elsa Lukun Hernández, de solo 15 años y plata en los Juegos Europeos de la Juventud en -52 kg J1, fue eliminada en cuartos de final por la brasileña Rosicleide de Andrade en su debut.
