El 6 de marzo, cuando las luces de la Arena de Verona iluminen la ceremonia inaugural de los Juegos Paralímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026, España caminará detrás de una sonrisa joven y serena. La bandera rojigualda no solo marcará el paso de la delegación, también señalará el presente y el futuro del esquí. Al frente estará Audrey Pascual como abanderada.
A sus 21 años, madrileña ha firmado una gran temporada en la Copa del Mundo con 17 medallas, diez de ellas de oro. Y cuatro Globos de Cristal -supergigante, descenso, gigante y combinada-, demostrando una madurez impropia de su edad. Pero, sobre todo, tiene la determinación de quien ha aprendido a convertir cada bajada en un acto de afirmación.
La madrileña, instalada ya en la élite del esquí alpino en la clase LW12-2 -para deportistas que compiten sentadas-, ha sido elegida abanderada española en Milán-Cortina. Es el reconocimiento a una trayectoria que se ha acelerado con la misma precisión con la que traza las curvas en la nieve.
La gran baza española para las medallas
“Asistir a unos Juegos es el sueño de cualquier deportista y ser la abanderada me hace muchísima ilusión”, ha afirmado Audrey con emoción tras recibir la enseña nacional. No hay estridencias en su voz, sí una convicción tranquila. Y cuando habla de lo que vendrá en los Dolomitas, no esconde ambición: “Son cinco disciplinas que se me dan muy bien y que me encantan. Intentaré mantener la motivación de principio a fin”.
España vuelve a mirar a la montaña con esperanza. Desde los metales logrados en Juegos Paralímpicos de Pyeongchang 2018 -el bronce de Astrid Fina en snowboard y la plata de Jon Santacana junto a su guía Miguel Galindo- no ha habido representante español en un podio invernal paralímpico. Audrey representa la oportunidad de romper esa espera.
Pero no estará sola. La leonesa María Martín-Granizo, esquiadora que compite de pie en la clase LW2, llega impulsada por dos bronces recientes en la Copa del Mundo. “Estos dos últimos podios han sido un gran orgullo después de todo el esfuerzo. Mi categoría es una de las más complicadas, pero me siento bien y pelearé por estar entre las diez primeras. Voy a ir con todo”, ha asegurado.
También debutará en unos Juegos el madrileño Javier Marcos, de 30 años, clase LW11 (sentado), quien estrenó su presencia en la Copa del Mundo en 2024 y suma tres podios internacionales. Su meta es clara y honesta: “Mi primer objetivo era estar aquí, llegar a los Juegos. Ahora quiero luchar por los diplomas”.
En snowboard, la tabla española tendrá acento toledano. Emilio Redondo, clase LL2, ha acumulado éxitos en el circuito continental. Perdió el pie izquierdo en un accidente, pero encontró en la nieve un nuevo equilibrio. “Con los últimos resultados me veo mejor en el banked slalom, aunque me gusta más el cross porque es más rápido”, ha explicado.
El equipo se completa con la experiencia de Higinio Rivero. A sus 43 años, el deportista de Barakaldo competirá en esquí de fondo y biatlón en clase LW10.5. Ya fue paralímpico en dos ocasiones en Juegos de verano -Tokio 2020 y París 2024- y compagina el piragüismo con la nieve. Será el primer español en disputar tres disciplinas paralímpicas distintas y el pionero nacional en biatlón.
