Sentada en su monoesquí, dibujando curvas con agilidad sobre la ladera nevada, Audrey Pascual parece deslizarse hacia un momento clave en su carrera. La madrileña, gran referencia del esquí alpino paralímpico español, encara su temporada más importante, aquella que debe llevarla en plena forma a los Juegos de Milán-Cortina d’Ampezzo 2026.
Es la gran esperanza de España para volver a subir al podio en una cita paralímpica de invierno, y lleva meses preparándose con disciplina para estar a la altura del reto. Con 21 años, Audrey decidió renunciar a una parte fundamental de su vida deportiva: el surf. Normalmente alterna ambas disciplinas, pero este año prefirió centrarse por completo en la nieve.
“Me dio mucha pena, me convocaron para el Mundial de surf en California. En estas fechas, el poco tiempo que tengo de descanso es para desconectar. Me ha tocado dejarlo un poco de lado, pero el próximo año en cuanto acaben los Juegos Paralímpicos cogeré la tabla y pillaré olas”, comenta entre risas.

Una pretemporada exigente
La pretemporada está siendo tan intensa como variada. En julio viajó a Ushuaia (Argentina), donde disfrutó de la nieve en pleno invierno austral y pudo entrenar en condiciones reales, con recorridos exigentes y un ambiente de trabajo óptimo. Luego continuó en las estaciones indoor de Landgraaf (Países Bajos) y Wittenburg (Alemania), centrada en el eslalon. Ahora, en un nuevo bloque de trabajo, se encuentra en el glaciar de Kaunertal (Austria), donde dedica horas a la velocidad.
“Estoy en el momento en el que más preparada físicamente me siento. También he mejorado mucho mentalmente, tengo más madurez. Pienso que lo mejor está por llegar, confío en mis posibilidades y mi objetivo es seguir creciendo como esquiadora”, afirma la madrileña, que estudia tercero de Comunicación Audiovisual.
Su trayectoria reciente la avala. La pasada temporada conquistó el Globo de Cristal en supergigante y se colgó la plata mundialista en eslalon en Maribor (Eslovenia). Allí vivió un punto de inflexión al ganar por primera vez una manga a la alemana Anna-Lena Forster, una de sus grandes rivales.
“Al principio me ponía una barrera, pensaba que quedar segunda era un mérito porque la alemana parecía imbatible. Pero me he acercado tanto que me veo también preparada para ganarle. Ella me lo ha dicho, estaba deseando que llegase una rival en eslalon que se lo ponga difícil. Todavía no he conseguido completar una carrera por delante de ella, pero estoy dándole guerra y espero conseguirlo”, asegura.

Una carrera de éxitos pese a su juventud
Audrey empezó a esquiar con 11 años en la estación de La Pinilla, en Segovia, después de haber probado ciclismo, hípica y natación. Nació sin tibias por una agenesia bilateral, una malformación congénita poco frecuente, pero esa circunstancia no ha frenado su trayectoria. En la nieve se siente libre, sin límites.
Desde su debut internacional acumula una veintena de podios: dos platas mundiales, cinco oros en Copa del Mundo y 11 medallas en Copa de Europa. Ese palmarés puede aumentar en las próximas semanas con el arranque del circuito de Copa del Mundo, donde competirá en tres pruebas en diciembre: Steinach (Alemania), Santa Caterina (Italia) y St. Moritz (Suiza).
“Esas primeras tres competiciones son decisivas para ver cómo empezamos la temporada y cómo están mis rivales. Tengo muchas ganas de volver a sentirme competitiva y de medirme al resto de esquiadoras”, afirma.
Los Juegos Paralímpicos, su objetivo
Ya en 2026 afrontará varias pruebas más que servirán como ensayo general para los Juegos de Milán-Cortina, que se celebrarán del 6 al 15 de marzo. Allí competirá en cinco disciplinas: descenso, gigante, eslalon, supergigante y combinada. “Cualquier deportista que pasa al alto nivel se pone como meta llegar a unos Juegos. Me hace mucha ilusión. Pero intento tener la mente fría, será una gran experiencia representar a España, aunque trataré de tomármelo como una carrera más”, explica.
Sabe que la presión la acompaña, que las miradas estarán puestas en ella. España no gana una medalla en unos Juegos Paralímpicos de invierno desde Pyeongchang 2018, cuando Astrid Fina logró el bronce en snowboard y Jon Santacana, junto a su guía Miguel Galindo, se llevó la plata en esquí.
“Es muy fácil decir ‘Seguro que ganarás medalla’. No se sabe, en el deporte nada está escrito y puedes tener un mal día. Trabajo psicológicamente en ello porque no deja de ser una carrera, iré a competir, a centrarme en tener un buen rendimiento y a darlo todo. Si lo hago, la medalla llegará”, concluye con serenidad.
