Audrey Pascual no sabe lo que es bajarse del podio. O, al menos, se resiste a hacerlo. En el corazón de la Selva Negra, en el macizo alemán de Feldberg, la esquiadora madrileña volvió a escribir otro capítulo brillante de esta temporada. Plata en el slalom de la Copa del Mundo de esquí alpino paralímpico, categoría LW12-2, reservada a deportistas que compiten sentadas. Otra medalla.
El slalom es la prueba más exigente del esquí alpino. Corta, empinada, sin margen para el error. Puertas muy juntas, giros rápidos, precisión y reflejos afilados. Ahí, donde el cuerpo y la mente deben moverse al unísono, Audrey volvió a demostrar por qué es una de las grandes referentes del circuito internacional.
En la primera manga, completó el trazado en 52.80 segundos. Un buen tiempo, pero insuficiente para superar a la alemana Anna-Lena Forster, una de las mejores en la disciplina. En la segunda bajada voló sobre la nieve de Feldberg, rebajando su crono hasta los 49.61 segundos. El total, 1:42.41, la dejó a las puertas de la victoria, superada únicamente por Forster (1:40.43). El bronce fue para la finlandesa Nette Kiviranta (1:55.10).
Diez medallas esta temporada
A sus 21 años, Audrey sigue ampliando una temporada deslumbrante. Nacida sin tibias a causa de una agenesia bilateral, la madrileña suma ya diez medallas este curso: seis en diciembre -cuatro oros y dos platas-, tres oros más la semana pasada en Saalbach (Austria) -dos en descenso y uno en supergigante- y ahora esta plata en slalom. No es una racha, es una declaración de intenciones.
Cada resultado acerca un poco más un sueño que empieza a parecer inevitable. Los Juegos Paralímpicos de Milán-Cortina 2026 asoman en el horizonte y la española llegará a la gran cita como una de las grandes candidatas al podio. Con ambición, con confianza y con la madurez competitiva de quien sabe que está en el momento justo.
En Feldberg también tuvo protagonismo María Martín-Granizo. La esquiadora leonesa, de solo 19 años y nacida con una agenesia femoral en la pierna derecha, compitió en la categoría standing, reservada a deportistas que esquían de pie. Finalizó séptima tras las dos mangas del slalom, con un tiempo total de 1:55.26, sumando experiencia y kilómetros en su camino hacia el alto nivel.
