La nieve no siempre perdona, pero cuando se la desafía con inteligencia, temple y ambición, puede convertirse en aliada. Audrey Pascual lo sabe. Y en Méribel (Francia) volvió a demostrarlo, deslizándose con autoridad hacia un oro en la Copa del Mundo de esquí alpino que refuerza una sensación cada vez menos discutible: España vuelve a asomarse al podio paralímpico de invierno con nombre propio.
Si nada se tuerce y el curso natural de los acontecimientos se cumple, ocho años después el equipo español volverá a una medalla en unos Juegos Paralímpicos de Invierno. En el horizonte ya se dibuja Milán-Cortina 2026, y en el primer plano aparece Audrey, lanzada hacia las preseas como quien ha aprendido a dominar cada curva del camino.
La madrileña, de 21 años, firmó en la estación francesa un triunfo de enorme valor al imponerse en el gigante slalom de la Copa del Mundo, dentro de la categoría LW12-2, reservada a deportistas que compiten sentadas. No fue una victoria cualquiera. Fue un golpe de autoridad ante la gran referencia del circuito, la alemana Anna-Lena Forster, dominadora en los últimos años.
Con precisión y velocidad
El trazado exigía precisión, con giros largos, velocidad sostenida y constantes cambios de ritmo. Audrey lo leyó con madurez. En la primera manga fue de menos a más, afinando sensaciones hasta detener el crono en 1:15.87, el mejor tiempo de todas las competidoras. Forster, siempre amenazante, quedó a apenas 14 centésimas (1:16.01), dejando el duelo completamente abierto.
Pero el esquí alpino es también imprevisible. En la segunda manga, la alemana se fue al suelo y quedó fuera de combate. Audrey, consciente del escenario, optó por asegurar. Sin asumir riesgos innecesarios, completó el recorrido con solvencia (1:20.35) y levantó los brazos al cruzar la meta. El oro era suyo. La finlandesa Nette Kiviranta se colgó la plata y la neerlandesa Barbara Van Bergen, el bronce.
Con este triunfo, recupera el liderato del ranking de gigante y mantiene intactas sus opciones de pelear por el Globo de Cristal de la Copa del Mundo. Restan dos citas decisivas, en Tignes (Francia) y Veysonnaz (Suiza), que se disputarán en las próximas semanas y que servirán como termómetro definitivo antes de la gran cita paralímpica.
El oro de Méribel es una pieza más de un palmarés que crece con una regularidad asombrosa. Audrey suma ya trece medallas esta temporada en la Copa del Mundo: cuatro en Steinach am Brenner, una en Santa Caterina, dos en St. Moritz, tres en Saalbach, una en Feldberg y tres en Méribel. Constancia, competitividad y una evolución que alimenta la ilusión.
En la misma prueba participó también María Martín-Granizo. La leonesa, que compite a pie en su categoría, finalizó 13ª en la primera manga con un tiempo de 1:24.40, aunque no pudo completar la segunda bajada. Aprendizaje para la joven esquiadora, que también estará en Milán-Cortina 2026.
