La estación suiza de Veysonnaz puso fin a la temporada de la Copa del Mundo de esquí alpino paralímpico con protagonismo español. Audrey Pascual y María Martín-Granizo volvieron a subirse al podio, repitiendo una escena que ya se había vivido el día anterior. Plata y bronce, esta vez en el slalom, para confirmar que el presente y el futuro pasa por sus esquís.
Audrey afrontaba la última prueba con la ambición intacta. Tras la plata en gigante, el slalom era su última oportunidad para asaltar el Globo de Cristal de la clasificación general. Sabía que no había margen para especular. En una modalidad tan técnica como exigente, salió en la primera manga sin reservas, a tumba abierta, dispuesta a jugarlo todo.
Pero la montaña también decide. Un agujero inesperado la lanzó al suelo cuando el cronómetro ya corría en su contra. Siete segundos perdidos, lo suficiente para descolgar a cualquiera. Se levantó, recompuso la trazada y cruzó la meta en 1:03.71, aún con opciones matemáticas. En la segunda manga voló -51.67 segundos-, pero la alemana Anna-Lena Forster, su gran rival, ya tenía el oro asegurado.

Cierra la competición con 17 medallas
La plata supo, aun así, a victoria. No solo por el metal, sino por lo que representa una temporada extraordinaria. Con 21 años, la madrileña se ha consolidado como referencia mundial en la categoría LW12-2, reservada a esquiadoras que compiten sentadas. Diecisiete medallas, diez de ellas de oro, y el Globo de Cristal en supergigante, descenso y gigante slalom avalan un curso inolvidable.
Esta vez no pudo arrebatarle el Globo absoluto a Forster, pero sí rompió una barrera invisible: la de ganarle varias veces, en distintas disciplinas. Un aviso claro mirando a los Juegos Paralímpicos de Milán-Cortina 2026, que comienzan en marzo, y en los que Audrey aspira a medallas.
A su lado, creciendo con paso firme, María Martín-Granizo volvió a colgarse un bronce que confirma su progresión. La leonesa, de solo 19 años, compite de pie en la categoría de discapacidad física y ya no se conforma con aprender y acumular experiencia, quiere estar lo más arriba posible.
En la primera manga marcó el tercer mejor tiempo (59.32), incluso por delante de la alemana Andrea Rothfuss, una destacada deportista con 14 medallas en Juegos Paralímpicos. Rothfuss recortó distancias en la segunda bajada, pero María resistió. Con un tiempo total de 1:56.38, se llevó el bronce por apenas ocho centésimas. Un final de infarto para cerrar la Copa del Mundo con dos podios consecutivos, sus primeras dos medallas en la élite.
La presencia española se completó en la categoría de esquiadores ciegos. Alejandra Requesens, junto a su guía Vicky Ibáñez, logró una cuarta posición, mientras que Iker Blasco e Iván García firmaron una meritoria sexta plaza (1:55.25).
