La localidad neerlandesa de Venray volvió a convertirse en el epicentro internacional del judo para ciegos y deportistas con discapacidad visual severa. En ese escenario, ya familiar para la delegación española, los jóvenes judokas firmaron una actuación sobresaliente: cinco medallas, tres de ellas de oro y dos bronces, que confirman el buen momento de una cantera que empieza a tomar forma.
Uno de los nombres propios de la competición fue Hugo Fidalgo. El leonés dominó con solvencia la categoría de -81 kilos, ganando todos sus combates y revalidando el título que ya conquistó el año pasado en Países Bajos. Su actuación fue una confirmación más de su evolución, ya que este mismo año había brillado con una plata en el Open de Heidelberg.
El madrileño Álvaro Sánchez, en -42 kilos, firmó un torneo impecable para colgarse el oro. Quien también subió a lo más alto del podio fue Aminata Coulibaly Traoré, del Club Judo Binéfar. La aragonesa, cada vez más segura en el tatami, se proclamó campeona en -70 kilos. En la misma categoría, la gallega Inés Rodríguez se llevó el bronce, completando un podio con acento español.
Un aprendizaje compartido
En -70 kilos masculina, el murciano Jordan Franco volvió a subirse al podio internacional con un bronce. Ya había logrado la misma medalla en Heidelberg en febrero, y su regularidad empieza a convertirlo en una apuesta sólida para el futuro.
Tras las medallas, los deportistas participaron en un Training Camp internacional, una de esas oportunidades donde se aprende tanto como en la propia competición. Bajo la supervisión de la seleccionadora nacional, Marina Fernández, los judokas españoles compartieron tatami con deportistas de otros países, acumulando experiencia y confianza.
“Son jóvenes con miras hacia los Juegos de Brisbane 2032. Si Inés y Aminata aprietan muy fuerte, podrían luchar por clasificarse. Son súper jóvenes y a ver si explotan”, dice la entrenadora. “Hay gente que no ha venido aquí y tiene mucho potencial, como Omar Touhami, de 18 años. También tenemos a Elsa Lukun Hernández, de 15 años, que fue plata en los Juegos Europeos de la Juventud y que irá en diciembre al Grand Prix de Brasil”, añade.
La cantera que por fin florece
Desde la Federación Española de Deportes para Ciegos llevan tiempo trabajando para detectar talento y construir una base que permita asegurar el relevo generacional. Y ahora, por fin, los frutos empiezan a asomar.
La propia Marta Arce, la judoka española más laureada, lo resume con satisfacción: “Antes había dos personas como mucho y ahora hay un montón de chavales. Es como tiene que ser: mucha gente en la base para que quienes quieran y puedan den el salto”.
Arce, que regresó al judo tras su maternidad ante la ausencia de nuevas deportistas que recogieran el testigo, es un ejemplo vivo de resistencia y ambición. A sus 48 años, y con cuatro medallas paralímpicas, sigue sumando éxitos: este mismo año añadió un bronce europeo, y en París 2024 volvió al podio paralímpico doce años después.
Desde Barcelona 1992 hasta París 2024, el judo español para ciegos ha conquistado 21 medallas paralímpicas, situándose como el cuarto deporte más laureado para España. Sin embargo, el último ciclo había mostrado un declive en participación y renovación. La nueva hornada viene pisando fuerte y envía el mensaje de que el judo español para ciegos, tras años de incertidumbre, vuelve a tener motivos para mirar al futuro con ilusión.
