Por primera vez en su historia, el Mundial de halterofilia paralímpica se celebra en África, y lo hace El Cairo (Egipto). La cita acoge a más de 500 deportistas de 71 países en el New Capital Sports Hall, un recinto moderno con capacidad para 7.500 espectadores. España acude con tres representantes cargados de talento y fuerza: Loida Zabala, David Gómez y Montse Alcoba.
Los tres llegan con trayectorias muy distintas, pero con un mismo objetivo: dejar huella en una competición que marcará el inicio del nuevo ciclo paralímpico rumbo a los Juegos de Los Ángeles 2028.
La extremeña es la gran referente española en esta modalidad. A sus espaldas tiene cinco Juegos Paralímpicos y numerosos éxitos internacionales, incluido el oro europeo en 2022. Pero su mayor batalla no está solo en la halterofilia, sino en su lucha contra un cáncer de pulmón con metástasis incurable, diagnosticado hace dos años.
Este año ha subido de categoría: compite ahora en -67 kg y no ha tardado en dejar huella. Recientemente batió el récord de España con un levantamiento de 102 kilos. “Tengo que aprovechar las oportunidades y saborear los momentos. Cada día es especial porque sigo viva”, afirmaba en una entrevista con dxtadaptado.com/.
Completar con éxito los tres levantamientos
Su objetivo en El Cairo es ambicioso pero realista: completar con éxito sus tres movimientos. “Estoy en una nueva categoría y no sé qué posición alcanzaré, pero si logro hacer los tres intentos válidos, eso me aseguraría un buen resultado en la suma total de kilos”, explica con serenidad. Aun así, no oculta su deseo de superación: “Me haría mucha ilusión si consigo batir de nuevo el récord de España”.
Pocos días antes de viajar, un nuevo contratiempo puso a prueba su determinación: sufrió varios ataques epilépticos, efecto secundario de la medicación. Los médicos recomendaron descanso, pero Loida, firme en su decisión, respondió con una sonrisa: “Nada de ingreso. Me espera un viaje a Egipto”.
David Gómez, carácter y constancia
En la categoría de -49 kilos competirá David Gómez, quien también subirá a la tarima el 15 de octubre. El canario ha demostrado una evolución constante en los últimos años, destacando con una plata en la Copa del Mundo de Sharm El Sheikh en 2024.
Su planificación para este Mundial, sin embargo, no ha sido la ideal. Una operación de muelas en verano le obligó a detener los entrenamientos durante varias semanas. Aun así, mantiene intacta la ambición: “No he tenido la mejor preparación, pero voy con muchas ganas. Es un Mundial, y quiero empezar este nuevo ciclo de la mejor forma posible”, reconoce.
David afronta esta primera gran cita del ciclo paralímpico con la cabeza fría. “Como empezamos de cero, no tengo una marca concreta en mente. Solo quiero darlo todo, levantar el mayor peso posible y ver cómo nos encontramos en este nuevo escenario internacional”, explica. Más allá de los resultados, sabe que es momento de aprender y observar: “Es una primera toma de contacto. Vamos a ver a nuevos rivales, analizar, y seguir creciendo”.
Montse Alcoba, regreso entre obligaciones y sueños
La catalana Montse Alcoba cerrará la participación española el próximo 17 de octubre, en la categoría de 86 kilos. Después de dos años alejada de la alta competición internacional, regresa a un escenario exigente, tras haber compaginado su faceta deportiva con la maternidad y su trabajo como profesora de colegio.
“Vuelvo y aspiro a disfrutar del proceso. No me marco grandes objetivos porque las rivales han seguido compitiendo estos años, y yo no estoy en el mismo punto donde lo dejé”, admite. La preparación tampoco ha sido sencilla: llega a este Mundial en una categoría por encima de la que considera ideal para su rendimiento.
Además, su regreso ha coincidido con el inicio del curso escolar, un momento especialmente exigente en su profesión. “Septiembre ha sido muy duro: estrés, volumen de trabajo impresionante, cansancio físico y mental… no llego en las mejores condiciones, pero voy a darlo todo”, afirma con convicción.
Aun así, mantiene la esperanza de que este sea el inicio de una nueva etapa. “Me queda una espina clavada: quiero demostrar hasta dónde puedo llegar. El ciclo paralímpico es una carrera de fondo. Si los resultados no son los esperados, ya veremos el análisis que hago. Quizás esto se me queda grande”, dice con sinceridad.
