El tatami de Sao Paulo será el último gran escenario del judo paralímpico en 2025. Los días 16 y 17 de diciembre, la ciudad brasileña reunirá a los mejores judokas ciegos del mundo en un Grand Prix que cerrará una temporada intensa y con sabor a renovación. La selección española acudirá con un grupo de seis deportistas que combinan la solidez de la veteranía con la efervescencia de nuevas promesas.
Al frente del equipo viaja la incombustible Marta Arce, ejemplo de longevidad deportiva y carácter competitivo. A sus 48 años, la vallisoletana sigue decidida a escribir nuevos capítulos en su historia. Competirá en la categoría -60 kilos J2, con la ambición intacta tras una temporada en la que sumó dos bronces: uno en el Grand Prix de Egipto y otro en el Europeo de Tiflis (Georgia).
Sergio Ibáñez, de la recuperación al desafío
El aragonés Sergio Ibáñez, plata paralímpica en Tokio 2020, llega reencontrándose con su mejor versión. Después de caer en primera ronda en los Juegos de París 2024, el judoka ha recuperado sensaciones en un curso marcado por su regreso tras una operación de muñeca. En Egipto firmó un bronce, y en el Europeo un meritorio quinto puesto en -70 kilos J2.
“Sergio viene muy bien, está teniendo una vuelta buena tras su lesión, así que la previsión es que saque medalla en Sao Paulo, va a lucharla seguro”, asegura la seleccionadora española, Marina Fernández.
El propio Ibáñez se muestra confiado: “Vengo de competir en el Campeonato de España absoluto -ante rivales sin discapacidad-, donde gané un combate y perdí dos, pero me encontré muy fuerte. De la muñeca ya estoy bien, vuelvo a tener un nivel muy alto de fuerza y confianza. Me he posicionado bastante alto en el ranking mundial, así que estoy con ganas”.
Rodrigo Suárez, irrupción internacional
A sus 19 años, el madrileño Rodrigo Suárez se ha ganado un lugar en la escena internacional. Fue bronce en el Europeo de Georgia en J2 +95 kilos, su primera medalla como sénior, y logró el oro en los Juegos Europeos de la Juventud en Estambul.
“La previsión es que esté luchando por medallas en esta competición. Él tiene la peculiaridad de que está clasificado como J2 -discapacidad visual-, pero realmente es J1 -ciegos-. Para 2026 le reclasificarán. Ahora está en una categoría que no es la suya y siendo muy competitivo”, apunta la seleccionadora.
Por su parte, el navarro Íñigo Gerbolés retoma su carrera internacional tras apartarse en el ciclo anterior para centrarse en sus estudios. Ahora compite en J2 -95 kilos con la vista puesta en los Juegos de Los Ángeles 2028. “Es un judoka experimentado, aunque su peso es complicado por el nivel que hay, la medalla se le resiste. Fue quinto en el Europeo. Tratará de luchar por el podio en Brasil”, dice Marina Fernández.
Gerbolés asume el reto: “Como última competición del año, espero hacerlo bien en lo que depende de mí. Desde el Europeo he tenido momentos con subidas y bajadas, pero siempre centrado en el objetivo”.
Nuevas promesas en el tatami
En J1 -81 kilos competirá Norberto Tuñón, que recientemente se quedó ciego, y cuenta con un sólido bagaje en artes marciales. Junto a él debutará Elsa Lukun Hernández, de solo 15 años, plata en los Juegos Europeos de la Juventud en -52 kg J1. Comparte categoría con María Manzanero, quien estuvo en París 2024 y se recupera ahora de una lesión.
Fernández subraya el potencial de la joven: “Elsa es una joven promesa. Tiene la edad mínima para competir y es su primera vez en una prueba del circuito senior. Por el nivel en el que la veo, lo puede hacer súper bien, incluso luchar por medalla. La idea es que empiece a rodar ya en competiciones internacionales”.
