Higinio Rivero sigue escribiendo su propia huella sobre la nieve. En Jakuszyce, al sur de Polonia, el bilbaíno ha firmado un 16º y un 17º puesto en la Copa del Mundo de esquí de fondo paralímpico, dos resultados que van mucho más allá de la clasificación y que refuerzan una certeza: su progresión hacia los Juegos de Invierno de Milán-Cortina 2026 avanza con paso firme.
Estaba con el ánimo disparado porque apenas unos días antes había recibido la confirmación oficial que llevaba tiempo esperando: será uno de los cinco deportistas que representarán a España en los Juegos Paralímpicos. Tras consolidarse en la élite internacional del biatlón, el vizcaíno ha aparcado la carabina para centrarse de lleno en el esquí de fondo, una disciplina en la que aún acumula kilómetros de aprendizaje, pero en la que ya se mueve con autoridad.
Compitiendo en la categoría LW10.5 de sit-ski, impulsándose con la fuerza de sus brazos y sentado sobre una estructura de aluminio, Rivero volvió a demostrar que su adaptación a la nieve es real. Procedente del piragüismo -donde es medallista mundial y europeo-, ha sabido trasladar potencia, resistencia y mentalidad competitiva a unos circuitos exigentes y técnicos.
Buenas sensaciones en el sprint
En la prueba del sprint de un kilómetro, abrió la competición con una 16ª plaza en la clasificatoria (3:40.54). Pero fue en la final donde dio un salto de calidad notable, rebajando su tiempo hasta los 3:11.86, manteniéndose entre los 16 mejores y superando a rivales con mucha más experiencia internacional, incluidos participantes habituales en mundiales y Juegos Paralímpicos. El triunfo fue para el estadounidense Joshua Sweeney, por delante del kazajo Yerbol Khamitov y del ucraniano Pavlo Bal.
“Las sensaciones fueron buenas. El sprint me estaba costando mucho regularlo en competiciones anteriores, porque salía demasiado rápido y luego pinchaba. Esta vez me lo tomé con más calma. Estoy dominando mejor las curvas y voy por un camino muy bueno, con motivación”, ha explicado.
Sin apenas tiempo para recuperar, menos de 24 horas después afrontó la exigente prueba de seis kilómetros, otra carrera explosiva en la que se mostró más ambicioso y fluido sobre los esquís. A pesar de sufrir un par de caídas, cruzó la meta en 17ª posición, con un tiempo de 25:13.5, satisfecho por su actuación y las sensaciones físicas. El italiano Giuseppe Romele se llevó la victoria, seguido de Khamitov y Bal.
“En las bajadas he ido con más calma, porque la pista es peligrosa para mi categoría y tengo poca experiencia. De hecho, en el calentamiento ya detecté dos curvas conflictivas y en carrera me caí en ambas. Fui muy al límite”, ha comentado. Incluso en la última curva tuvo que lidiar con un contratiempo extra: “Se me enredó la punta de los esquís con la red de protección, pero conseguí salir y seguir. Estoy contento por la gestión de carrera y por seguir aprendiendo de los errores”.
A Rivero aún le restan dos pruebas más en esta Copa del Mundo en Jakuszyce. Más oportunidades para seguir sumando experiencia, confianza y velocidad. Cada carrera es un paso más hacia Milán-Cortina, donde el bilbaíno ya sabe que estará. Y lo hará siendo el primer español en competir en biatlón, y el primero en hacerlo en dos deportes distintos en una misma cita paralímpica de invierno.
