La nieve ya no es territorio desconocido para Higinio Rivero. A menos de dos meses de que Milán-Cortina 2026 marque un antes y un después en su trayectoria deportiva, el bilbaíno continúa afinando sensaciones en uno de los escenarios más exigentes del calendario internacional. Cada kilómetro recorrido es una confirmación de que su reto, llegar a unos Juegos Paralímpicos de Invierno, está cada vez más cerca de convertirse en realidad.
Rivero hará historia en Italia al convertirse en el primer español en competir en esquí de fondo en la categoría LW10.5 de sit-ski, reservada a deportistas que compiten sentados. Pero su ambición no se detiene ahí. También doblará participación en biatlón, su prioridad, una disciplina en la que es pionero a nivel nacional y en la que ya empieza a recoger resultados de peso.
Lo demostró recientemente en la Copa del Mundo de Notschrei (Alemania), donde firmó un séptimo y un décimo puesto en biatlón. Y ahora, en la otra punta del país germano, en Finsterau, sigue sumando experiencia en una nueva Copa del Mundo, esta vez de esquí de fondo.
Sensaciones positivas en Copa del Mundo
Las sensaciones son positivas, especialmente si se tiene en cuenta el contexto. El vasco cuenta con una trayectoria todavía corta sobre la nieve y se enfrenta a rivales de países con una larga tradición en deportes de invierno, infraestructuras consolidadas y años de bagaje competitivo. Aun así, compite sin complejos.
En la prueba inaugural de 7,5 kilómetros, finalizó en 26ª posición de un total de 43 participantes, con un tiempo de 29:39.9. Un resultado que va más allá de la clasificación: superó a deportistas con mayor experiencia internacional, algunos de ellos habituales en campeonatos del mundo y citas paralímpicas.
Su progresión es evidente. Cada carrera le permite sentirse más cómodo sobre los esquís, incluso midiéndose a competidores de categorías superiores (LW11-12), con menor grado de discapacidad y mayor movilidad. El aprendizaje es constante, basado en el ensayo y error y en la observación atenta de quienes llevan años en este entorno.
En la prueba de 10 kilómetros, disputada este jueves, Rivero terminó 30º, condicionado por una caída que le hizo perder tiempo cuando aspiraba a una mejor posición. Aun así, el balance volvió a ser positivo.

“Ha estado bien porque esta era una prueba en la que la salida era en masa, todos juntos, algo más divertido. La nieve estaba blanda y en una subida me incliné hacia un lado y el bastón se metió hasta la mano. Pese a la caída, estoy contento, he podido analizar y ver estrategias para siguientes carreras. Me sirve de aprendizaje”, ha explicado.
Una actitud que resume bien su proceso: aprender, adaptarse y seguir avanzando. El camino hasta aquí no ha sido sencillo. En 2013, una lesión medular tras un accidente escalando cambió su vida. Sin embargo, lejos de frenar su carrera deportiva, abrió nuevas puertas. Su gran referencia en la última década ha sido el piragüismo, disciplina con la que ha participado en dos Juegos Paralímpicos -Tokio 2020 y París 2024-, además de proclamarse subcampeón del mundo y sumar varias medallas europeas.
El esquí de fondo y el biatlón llegaron mucho después, en 2022, casi como un experimento. Hoy son una apuesta firme. Un desafío personal que se sostiene sobre trabajo, disciplina y perseverancia. Este sábado afrontará la prueba de sprint para cerrar su participación en Finsterau. Y el mes aún le reserva más citas: una Copa del Mundo de biatlón y otra de esquí de fondo en Jakuszyce (Polonia). Después, llegará el momento de afinar definitivamente la puesta a punto. Milán-Cortina espera. Y Higinio Rivero ya deja huella en la nieve.
