Kim López: «Puedo lanzar más de 18 metros y quiero repetir oro en París 2024»

El atleta valenciano, campeón paralímpico de lanzamiento de peso en Río 2016 y Tokio 2020, ha arrancado la nueva temporada pensando en los próximos Juegos y en ser campeón del mundo en Kobe (Japón) en 2022.

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En la residencia Blume de Madrid empezó a forjar su carrera como atleta y en una década se ha convertido en un referente del lanzamiento de peso. Kim López es el ‘Rey Midas’ paralímpico en esta disciplina. Dos Juegos y dos medallas de oro. Hace casi cuatro meses revalidó su corona en Tokio y lo hizo a lo grande, con récord del mundo -17.04 metros-. Un resultado que supone un acicate para encarar la nueva temporada, en la que buscará ser campeón mundial. “Sé que puedo lanzar más de 18 metros. Y me encantaría repetir el oro en París 2024”, subraya.

Su última presea conquistada la luce con orgullo en una pequeña vitrina de casa, junto a la que consiguió en Río de Janeiro 2016. La suele mirar para no olvidarse del arduo camino que tuvo que recorrer hasta poder alcanzarla. “Le doy mucho valor, es especial, la medalla que más me ha gustado ganar. Detrás hay un trabajo más duro, con años muy difíciles, superando una pandemia que nos ha golpeado a todos y con una lesión grave. Por eso la saboreo más”, asegura.

El coloso de Silla (Valencia) ha sabido convivir con una rotura del ligamento cruzado de la rodilla izquierda que sufrió en abril de 2019. Decidió esquivar el quirófano para llegar al Mundial de Dubai, en el que logró una plata, y a los Juegos. De momento, continúa optando por un tratamiento conservador. “La rodilla está fuerte y va aguantando, la estoy fortaleciendo. La idea inicial era operarme al volver de Tokio, pero lo haré cuando la pierna ya no pueda más. Estoy en mi mejor nivel y si me opero tendré que estar unos seis meses parado, por lo que coger fuerza y recuperar la técnica me costará más”, explica.

El valenciano Kim López, campeón paralímpico en Tokio en lanzamiento de peso F12. Fuente: CPE

Su espíritu de superación, tan enorme como su anatomía, le permitió lidiar con los dolores, por su cabeza solo pasaba volver a subir a lo más alto del podio paralímpico. A Kim se le escapa una sonrisa que le ilumina el rostro cuando rememora la final en el Estado Olímpico de la capital japonesa del pasado 28 de agosto, donde reclamó un hueco en la historia del lanzamiento de peso en categoría F12.

“Estaba muy seguro de mí mismo, venía lanzando muy bien, pero no sabía cómo llegaban los demás. Cuando vi a mi máximo rival, el ucraniano Roman Danyliuk, tirar más allá de 18 metros, me dije ‘Uf, está muy fuerte’. Hasta que me di cuenta de que en los entrenamientos lanzaba con una bola de seis kilos y no con una de más de siete que utilizamos en competición. Iban pasando los días y no quiso entrenar a mi lado, cada vez que yo llegaba al círculo de lanzamiento él se quitaba las zapatillas y me esquivaba. Me estaba haciendo una guerra psicológica, aunque no me perjudicó”, dice entre risas.

En los dos primeros intentos se vio por detrás de su rival, tras hacer un nulo y luego 16.51 metros. En el tercero consiguió 16.81, una distancia a la que ya nadie pudo llegar más que él. En el quinto hizo volar la bola de acero hasta los 17.04 metros, dos centímetros más allá de la cinta que marcaba el récord del mundo que ya tenía del Europeo de Bydgoszcz (Polonia). Es el único deportista ciego o con deficiencia visual que ha superado la barrera de los 17 metros. “En mis entrenos no bajaba de 17, estaba tirando bastante más y confiaba en que si los nervios no me traicionaban, haría una buena marca”, confiesa.

Sus logros no se entenderían sin esa sinergia que ha creado con Juanvi Escolano, el faro que le guía en el Club de Córrer El Garbí de Gandía, donde se prepara con otros dos medallistas paralímpicos, Héctor Cabrera -bronce en jabalina- y Miriam Martínez -plata en lanzamiento de peso-. “Me siento en casa, hemos creado una pequeña familia, estoy rodeado de grandes compañeros y de aquí no me muevo. En cuanto a mi entrenador, sin sus ojos en la técnica no estaría lanzando así. Por más que me ponga fuerte en el gimnasio, si no tienes encima a alguien con conocimientos, que te enseñe bien y sepa manejarte, no vas a evolucionar. Él me ha permitido dar un gran salto, nos entendemos bien, es la mejor decisión que he tomado en mi carrera deportiva”, recalca.

Tras un breve descanso ya prepara el nuevo curso con ganas e ilusión: “Al principio no podía ni mover las pestañas -ríe-, me costó coger el ritmo, pero es algo normal”. El Mundial en Kobe (Japón) es el objetivo primordial, quiere el oro, metal que le falta en su palmarés. “Fui campeón del mundo en lanzamiento de disco, pero no en peso, es el único título que me falta, es una espinita que espero quitarme. Pese a estar entre los favoritos, no hay que bajar la guardia porque en el deporte paralímpico de un año a otro te pueden salir nuevos rivales de debajo de las piedras. Pero confío en mí, sé que puedo lanzar más de 18 metros, es un reto que busco para satisfacción propia”, apunta.

Al valenciano también le gustaría meterse en la final del Campeonato de España absoluto. “El año pasado llegaba con buen nivel e hice tres nulos. A ver si por fin me cuelo entre los grandes, sería un gran paso y muy especial medirme a ellos en una final”, dice. Quedan menos de tres años, pero Kim ya piensa en París 2024, donde podría igualar los tres oros paralímpicos consecutivos en lanzamiento de peso de David Casinos (Sídney 2000, Atenas 2004 y Pekín 2008). “Es un ejemplo a seguir, un fuera de serie que ha creado buena escuela en este país. Para mí sería un orgullo igualarle. Estoy en mi mejor momento y quiero repetir el oro en París, sería una pasada tener ese triplete dorado”, apostilla.

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