La boccia vivió en 2025 probablemente la temporada más mediática de su historia. Un deporte que combina precisión, estrategia y una exigente técnica adaptada a personas en silla de ruedas con parálisis cerebral, lesión cerebral o discapacidad física severa encontró un inesperado embajador: Juan Manuel Montilla ‘El Langui’.
Su desembarco en la escena internacional no solo sorprendió por su valentía, sino también por sus resultados. El cantante y actor madrileño debutó en el Challenger de Olbia (Italia) con un oro por equipos y un bronce individual en BC1, una categoría reservada a jugadores con limitaciones severas en piernas, brazos y tronco.
En el torneo celebrado en la isla de Cerdeña en octubre, España ganó varias preseas más. En BC2, donde los deportistas lanzan sin asistencia, Ainhoa Meñaka ofreció una actuación soberbia y conquistó una plata. En BC1, Desirée Segarra, una de las españolas más sólidas del curso, se colgó el bronce. Junto a ‘El Langui’, ambas completaron un oro por equipos tras una remontada épica frente a Francia (6-5).
El recorrido internacional para la selección española había arrancado meses antes, en junio, en el World Challenger de Poznan (Polonia). Allí, Desirée Segarra dio una exhibición venciendo a algunas de las mejores del mundo -como la bermudense Yushae Andrade o la polaca Kinga Koza- para adjudicarse el oro individual en BC1. Además, la alicantina sumó otra medalla dorada en la prueba por equipos BC1-2, junto a Álvaro Ballesteros y Ainhoa Meñaka.

Un Europeo con brillo en parejas BC4
El Campeonato de Europa de Zagreb (Croacia), disputado en julio, cerró sin medallas individuales para España. Pero el mayor éxito llegaría en la prueba por parejas BC4, categoría que reúne a jugadores con discapacidades físicas graves no cerebrales y problemas de coordinación.
La dupla formada por Sara Aller y Vasile Agache, que ya había deslumbrado en el ciclo anterior y compitieron en los Juegos Paralímpicos de París 2024, selló un bronce gracias a su compenetración y precisión. Pese a entrenar juntos únicamente en contadas concentraciones, la leonesa y el catalán se mantienen entre las mejores parejas del mundo, un mérito aún mayor frente a rivales con más recursos y apoyos.

Canberra cierra el círculo con más medallas
La última parada del curso llegó en noviembre, en el World Challenger de Canberra (Australia). En territorio aussie destacaron Alejandro Díaz y Laura Utrero en BC3, categoría diseñada para deportistas con limitaciones severas en brazos, piernas y control del tronco, que compiten mediante rampa o canaleta con apoyo de un asistente.
Díaz, afectado por una enfermedad degenerativa de origen genético y ex capitán de la selección española de hockey en silla eléctrica, ganó un bronce individual. El mismo metal logró Utrero, asistida por Marta Gallego. Ambos se llevaron también un bronce por parejas.
Torrevieja coronó a los campeones nacionales
El Campeonato de España, disputado en Torrevieja, completó el calendario con nuevos nombres propios. En BC1, oro para Desirée Segarra, plata de Amagoia Arrieta y bronce para El Langui. En BC2, campeón Mohamed Solimán, segundo Pedro Cordero y tercer puesto para Ainhoa Meñaka. En BC3, oro Alejandro Morillas, plata Miguel Ángel Mira, bronce Alejandro Díaz. Y en BC4, victoria de Vasile Agache, con Sara Aller y Ramón Prat acompañándolo en el podio.
La boccia vivió en 2025 un estallido de visibilidad. Buena parte de esa repercusión se debe a la figura de ‘El Langui’, pero el brillo colectivo del equipo español consolidó una buena temporada entre irrupciones, consagraciones y logros internacionales. Ahora vendrán varios años de trabajo, con el objetivo de que algún deportista se clasifique para los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028.









