Martín de la Puente sigue dejando surcos en las pistas del circuito internacional de tenis en silla de ruedas. En Cerdeña, donde ya se ha convertido en un nombre propio del torneo, el vigués volvió a demostrar por qué está entre los mejores del mundo. Por tercer año consecutivo se impuso en el Open Internacional de la isla italiana.
El torneo lo comenzó con autoridad: en octavos de final, arrolló al israelí Sergei Lysov (6-2, 6-1). En cuartos, más de lo mismo ante el surcoreano Ho Won Im (6-3, 6-3). Pero el verdadero examen llegó en semifinales, en un duelo tan exigente como emotivo frente a su amigo y compañero de selección, Dani Caverzaschi. Los dos medallistas de bronce en los Juegos Paralímpicos de París 2024 ofrecieron un espectáculo de alto nivel. Martín se llevó el primer set con trabajo (7-5), cedió el segundo (2-6), pero en el tercero volvió a imponer su tenis sólido y agresivo (6-2).
En la final esperaba el veterano Stéphane Houdet, otro viejo conocido. El francés, a sus 54 años, sigue compitiendo al máximo nivel, pero De la Puente le tiene tomada la medida: ya le ha ganado ocho de sus últimos nueve enfrentamientos. En esta ocasión, volvió a dominar desde el fondo de pista con su poderosa derecha y variedad táctica, venciendo por 6-2 y 6-3.
Suma cuatro títulos en 2025
Pero el hambre del gallego no se sacia con un solo título. Horas después de levantar el trofeo individual, volvió a salir a pista para disputar la final de dobles junto al neerlandés Ruben Spaargaren. La pareja, que este año ya hizo historia ganando Wimbledon, mostró una vez más su compenetración.
En su camino al título, arrasaron en cuartos (6-0, 6-0), vencieron con solvencia en semifinales (6-2, 6-3) a los neerlandeses Robin Groenewoud y Maarten Ter Hofte, y remataron la faena en la final ante Dani Caverzaschi y el estadounidense Casey Ratzlaff (6-3, 7-6).
Con este triunfo, Martín suma ya cuatro títulos individuales este año -Seúl, Royan, Bélgica y ahora Cerdeña- y seis en dobles, incluyendo el icónico Wimbledon. A sus 26 años, vive el mejor momento de su carrera, consolidado como número tres del mundo y con una presencia cada vez más habitual en las rondas finales de los Grand Slam.
En el pasado US Open alcanzó su séptima semifinal en un major, y su mirada ya apunta a lo más alto: conquistar su primer Grand Slam individual y alcanzar el número uno del ranking. En un circuito donde figuras como Alfie Hewett, Gustavo Fernández o el joven fenómeno japonés Tokito Oda siguen marcando el ritmo, Martín no se conforma. El gallego quiere más. Y está más cerca que nunca de lograrlo.
