La hípica paralímpica, conocida oficialmente como doma paraecuestre o para-dressage, continúa consolidándose como una de las disciplinas más accesibles e inclusivas dentro del deporte adaptado. Basada en la comunicación y armonía entre jinete y caballo, esta modalidad combina técnica, control y sensibilidad, y forma parte del programa oficial de los Juegos Paralímpicos.
¿Qué es la doma paralímpica?
La disciplina se centra en la ejecución de movimientos controlados y precisos mediante rutinas predeterminadas (reprises), que son evaluadas por jueces especializados. Su objetivo es valorar el grado de compenetración, el equilibrio y la capacidad de comunicación del binomio.
¿Cómo se practica la Doma Paraecuestre?
La disciplina se basa en rutinas coreografiadas que los jinetes ejecutan en una pista de doma clásica. Dependiendo del grado de discapacidad, pueden emplearse ayudas técnicas según las necesidades de cada deportista: riendas especiales, asientos o monturas modificadas, barras de sujeción e incluso señales sonoras para los jinetes con discapacidad visual. El objetivo siempre es la igualdad de condiciones, permitiendo que cada jinete muestre su habilidad con la adaptación necesaria.
Modalidades de competición
En competiciones internacionales se desarrollan fundamentalmente dos modalidades:
Pruebas Individuales: Cada jinete realiza una rutina que incluye movimientos obligatorios según su categoría funcional.
Freestyle o Kur: Una prueba con música, en la que el jinete diseña una coreografía propia con movimientos obligatorios. Es una de las modalidades más espectaculares por su componente artístico.
¿Qué personas con discapacidad pueden practicarla?
La hípica paralímpica está dirigida a personas con:
Discapacidad física: parálisis cerebral, amputaciones, daño cerebral, lesiones medulares, enfermedades neuromusculares…
Discapacidad visual: algunas categorías permiten participación
Problemas de coordinación, equilibrio o control motor
Se trata de uno de los deportes adaptados más inclusivos, ya que permite el acceso a jinetes con una amplia variedad de perfiles funcionales.
Categorías y grados funcionales
Los jinetes se clasifican en cinco grados, según su nivel de movilidad, equilibrio, control motor y visión:
Grado I: Compiten aquellos deportistas con afectación severa de las cuatro extremidades y el tronco. Normalmente son usuarios de silla de ruedas o caminan con una marcha inestable.
Grado II: Son deportistas con afectación severa de tronco y mínima en los miembros superiores; o afectación moderada de tronco, miembros inferiores y miembros superiores. Además, suelen utilizar silla de ruedas en la vida diaria
Grado III: Deportistas con afectación severa de los miembros inferiores, con una afectación mínima o inexistente en el tronco; o afectación moderada de las cuatro extremidades y el tronco. Algunos de estos deportistas pueden ser que utilicen silla de ruedas en la vida diaria.
Grado IV: deportistas que tienen una deficiencia severa en las extremidades superiores; o una afectación moderada de los cuatro miembros; o baja estatura. Los deportistas de Grado IV suelen ser capaces de caminar y generalmente no necesitan silla de ruedas. También se incluyen en este grado a deportistas con deficiencias visuales que sean ciegos totales.
Grado V: Deportistas con una deficiencia moderada en la fuerza muscular, rango de movimiento, o deficiencia ligera en una extremidad o moderada en dos de ellas; o los que tienen discapacidad visual con resto de visión.
Historia de la doma paralímpica
Tiene sus orígenes en la rehabilitación ecuestre para personas con discapacidad física. Las primeras competiciones internacionales surgieron en la década de 1970, impulsadas por clubes y asociaciones de terapia ecuestre, en Gran Bretaña y en los países escandinavos.
En los años 80 se incorporaron normas deportivas bajo supervisión de la FEI. Con el paso del tiempo, se consolidó como una disciplina deportiva formal con un creciente número de países participantes.
En 1984 se celebraron las primeras competiciones de hípica en unos Juegos Paralímpicos, aunque sólo se han disputado de forma consecutiva desde Atlanta 1996. Desde entonces, está abierta tanto a hombres como mujeres, compitiendo en igualdad de condiciones. El crecimiento de la disciplina ha sido notable, con más de 40 países compitiendo regularmente en eventos internacionales.
