El deporte es un ámbito que trasciende más allá del cansancio. Es una metáfora de esfuerzo, superación y valores que se pueden aplicar a, prácticamente, cualquier arista de la sociedad. De hecho, son miles las historias que han salido a la luz a través de alguna metodología deportiva y que ha servido para visibilizar y poner el foco en alguna enfermedad desconocida, discapacidad para apoyar alguna causa benéfica. En definitiva, el deporte es un idioma universal en que todas las personas que así lo deseen pueden sentirse participantes y pelear por un mismo objetivo. Y como simbología de esta cadena de meritocracia se crearon las competiciones paralímpicas, en la que compiten personas aquejadas de algún tipo de incapacidad.
Precisamente, una de las modalidades que tiene lugar en los juegos paralímpicos es el baloncesto en silla de ruedas que, además, es una de las más seguidas y data en este campeonato desde 1960. Es realmente impactante la agilidad que desempeñan los jugadores para deslizarse con la silla por la pista mientras botan el balón con una mano, así como la capacidad para impulsarse y tirar a canasta para meter el balón por la red y lograr puntos en el marcador para su equipo. Sin duda, es una competición que ejemplifica la diversidad e inclusión en el mundo deportivo, respetando al mismo tiempo los principios de juego limpio y habilidad que caracterizan a este deporte icónico, como detalla Joelette and Co.
Reglas de baloncesto en silla de ruedas
De acuerdo con la información que expone este blog deportivo, el baloncesto en silla de ruedas es una versión adaptada del baloncesto tradicional, donde dos equipos compiten en una cancha de 28 metros por 15 metros. Así mismo, las canastas están a una altura de 3,05 metros -misma altura- y cada partido se divide en cuatro periodos de 10 minutos. De esta forma, y como suele ser norma general en todos los deportes, el equipo que marque más puntos al final del tiempo reglamentario gana el partido.
De hecho, el sistema de puntuación no varía respecto al baloncesto tradicional, pudiendo anotar canastas de 1 punto, dos o, incluso, de tres, siempre que se enceste desde más allá de la línea de triple, con una distancia a canasta de 6,75 metros. Por otro lado, para garantizar la equidad de los partidos, en el baloncesto en silla de ruedas, cada jugador es clasificado en una escala de puntos de 1 a 5, según el grado de discapacidad que pueda presentar. No obstante, es importante recordar, como lo hacen desde Joelette and Co, que el total de puntos de los jugadores en la cancha no debe superar los 14,5 puntos.
Finalmente, la posición de un jugador viene determinada por la parte de la silla de ruedas más cercana al suelo, en relación con las líneas dibujadas de la pista. Las ruedas traseras definen la posición del jugador; las pequeñas ruedas delanteras de la silla, por tanto, no se consideran para determinar la posición del jugador y pueden cruzar ligeramente la línea de tres puntos durante los tiros, siempre que las ruedas traseras estén dentro de la zona de tres puntos.
Diferencias con el baloncesto tradicional
A pesar de que el objetivo es el mismo -cuantos más puntos se anoten, mejor-, lo cierto es que coexisten algunas diferencias entre las reglas entre sendos deportes. El objetivo es adaptar la modalidad a las exigencias y capacidades de los jugadores, tratando de que que puedan sacar a relucir todo su potencial y hagan del deporte un espectáculo y un referente. Por ello, atendiendo al blog de Joelette and Co, estas son las principales diferencias entre el baloncesto en silla de ruedas y el baloncesto tradicional:
Driblar y desplazamientos: En el baloncesto en silla de ruedas, un jugador debe driblar el balón después de cada dos impulsos de su silla. En el tercer impulso sin driblar, se comete una violación de “pasos” y el balón se entrega al equipo contrario. A diferencia del baloncesto tradicional, se permite el doble drible.
Contacto e integridad física: Se permite el contacto físico siempre que no ponga en peligro la integridad física de los jugadores. La silla de ruedas se considera una extensión del cuerpo del jugador. Los jugadores no pueden levantar las piernas, o se les sancionará con una falta técnica.
