Sergio Garrote: «El oro en los Juegos supera cualquier maillot arco iris, pero ahora quiero ganar el Mundial»

Hablamos con el handbiker español, campeón paralímpico en contrarreloj y bronce en la ruta en Tokio.

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Sergio Garrote, medalla de oro en la contrarreloj H2 en Tokio. Fuente: CPE

El efecto de una medalla le dura el tiempo de la ceremonia en el podio, allí vive y saborea el momento, pero una vez que baja de ese altar ya piensa en la competición más próxima, en devorar otros metales con los que engordar su brillante palmarés. Sergio Garrote tuvo un dulce debut en los Juegos Paralímpicos de Tokio con un oro en la contrarreloj y un bronce en la ruta. Ahora mira a sus siguientes desafíos, entre ellos, convertirse en campeón del mundo con su handbike.

Pregunta.- ¿Qué tal se duerme con dos medallas paralímpicas?

Respuesta.- De momento mal -ríe-, no duermo bien porque todavía tengo un poco de jet lag y también por las emociones contenidas. Es increíble y una sorpresa ver lo que se ha montado alrededor de mis logros en mi entorno más cercano, la gente lo ha acogido y lo ha identificado como algo suyo, quiere ver y palpar las medallas. Debo confesar que son las únicas que me he colgado al cuello después de haberlas conseguido. Cuando subo a un podio me las quito y las guardo en un cajón, pero estas son distintas e irán expuestas en un rincón especial en casa, donde pueda verlas cada día para no olvidarnos de lo difícil que ha sido, de lo complicado que será mantener el nivel y de que el trabajo continúa.

P.- ¿Es consciente ya de lo que ha logrado en su debut en unos Juegos?

R.- No, sigo en una nube. Lo que vivimos en Tokio fue difícil por la pandemia, han sido unos Juegos atípicos, estuvimos muy centrados en la competición y con un control extremo para evitar los contagios. Eso le daba mucho más valor a conseguir una medalla porque las circunstancias eran complicadas. En Tokio tuve que subir tres peldaños más en mi nivel de trabajo para alcanzar el oro, un resultado que lo concibo como un éxito enorme, aunque todavía no me doy cuenta de lo que realmente he hecho.

P.- ¿Cómo recuerda la prueba de la contrarreloj, una de las más ajustadas de la historia de los Juegos en categoría handbike?

R.- Cuando estaba llegando a la línea de meta recuerdo que miembros del staff técnico español me decían ‘Tres pedaladas más y para’. Eso hice, me detuve y recuerdo un dolor intenso en los brazos. La adrenalina y el éxtasis de la prueba no me permitían percibir ese dolor hasta que frené. En ese momento tenía el mejor tiempo y la plata estaba asegurada, pero faltaba el italiano Luca Mazzone. Él me ganó por un segundo en el Mundial de Emmen (Holanda) en 2019 y esta vez nos separaron tan solo 26 centésimas, que eso no es nada. Me desquité de todo lo que había vivido en estos últimos años, cuando me quedé a las puertas del maillot arco iris. Luca me reconoció que fue muy doloroso perder ese oro y me dijo que había hecho historia porque la repercusión social y mediática que tiene ganar en unos Juegos no es comparable con el resto de medallas logradas en un campeonato del mundo.

P.- ¿En quién pensó cuando supo que era medalla de oro?

R.- En mi hija Nerea y en mi mujer Miriam. No me lo creía, me quedé afónico de gritar ‘Lo conseguí’. Solo pensaba en lo orgullosa que se podía sentir Miriam, a la que agradezco lo mucho que ha aguantado en estos años para que yo pudiese lograr esta recompensa. Lo más fácil para ella hubiese sido decir basta, se acabó, pero mi mujer siempre estuvo detrás de mí animando y diciéndome que había que llegar hasta el final. Después de tanto esfuerzo, trabajo y sufrimiento la vida me tenía reservado el mejor de los premios con ese oro.

P.- 24 horas después y bajo el diluvio en el circuito Speedway de Fuji lograba un bronce muy trabajado. ¿A qué le supo?

R.- A victoria, en unos Juegos jamás hay que despreciar ningún metal. Es cierto que iba a por el oro, soy ambicioso, pero nos sorprendió Florian Jouanny, quien se aprovechó de esa guerra entre Luca Mazzone y yo. Nos veíamos como favoritos y el francés no entraba en las quinielas de la batalla por el oro. Nos sorprendió su tiempo ya que el día antes en la crono se quedó a un minuto y medio de nosotros. Fue un digno vencedor y en mi caso me tuve que conformar con un bronce que sabe muy bien.

P.- ¿Cuál ha sido la felicitación más especial y la más inesperada?

R.- Ha habido mensajes inesperados de personas que llevaban años sin contestarme cuando les escribía y que me tenían en el olvido -ríe-. Y en cuanto a felicitaciones emotivas me quedo con la de ciclistas profesionales como Ángel Edo y Markel Irizar, me hicieron muchísima ilusión.

P.- Antes de viajar a Tokio dijo que si ganaba una medalla estaría dispuesto a subir algún puerto de montaña con un ciclista profesional. ¿Se ha animado alguno?

R.- De momento no he recibido ninguna oferta, pero estoy abierto a cualquier propuesta y me gustaría que algún ciclista pudiera comprobar las diferentes capacidades que tiene un handbike, capaz de subir un puerto de montaña pedaleando con sus brazos. Mientras tanto, sí lo haré con una ‘grupeta’ de amigos que se ha interesado en conocer lo que hago.

P.- ¿Ha recibido la llamada de algún sponsor?

R.- Algo ha habido, se van abriendo algunas puertas, pero hay que medirlo todo muy bien. Me siento agradecido por esos patrocinadores que apostaron por mí cuando yo todavía no había conseguido nada y espero conservarlos hasta que ellos quieran. Entre ellos Sunrise Medical, el que me proporciona la bicicleta y me ha ayudado con la silla de ruedas; Evil Eye, que me dieron todas las gafas necesarias para ir a los Juegos; y también Inverse Teams que me viste desde que me inicié en el mundo del ciclismo.

P.- Sus dos medallas valen menos económicamente que el oro de un deportista olímpico español. El presidente del Consejo Superior de Deportes, José Manuel Franco, dijo que el objetivo es equiparar las primas entre olímpicos y paralímpicos. ¿Lo ve posible para París 2024?

R.- Confío en que el Gobierno español logre equiparar en los próximos años los premios entre medallistas olímpicos y paralímpicos, pero mientras eso no suceda la diferencia siempre va a existir. Me gustaría que se empezara a romper la palabra paralímpico y que nos tilden simplemente como deportistas, no queremos ir paralelamente a los olímpicos, pedimos igualdad. Ojalá podamos acabar con ese estigma de que el nivel de la persona con discapacidad que practica deporte es de menor calidad. Sí, tenemos una discapacidad, pero que no se olvide la gente de que somos deportistas.

P.- ¿Cómo va a desconectar en vacaciones?

R.- Con una handbike -ríe-. De la mano de Sunrise Medical me voy la próxima semana a la Maratón de Berlín, pero será de paseo para disfrutar del entorno, sin la presión de tener que competir. El viaje lo haré con mi mujer en plan ocio, saldremos en coche y haremos paradas para visitar algunas ciudades. Ese será mi pequeño descanso porque no dejo mi actividad con la bicicleta, no puedo olvidar jamás que soy un deportista y tengo que estar preparado para cuando vuelvan los entrenos duros tener la cabeza en su sitio para darlo todo otra vez.

P.- ¿Cuáles son sus próximas motivaciones? ¿Ser campeón del mundo, un nuevo reto?

R.- Mi objetivo es la siguiente carrera -ríe-. Me da igual que sea una prueba nacional, una Copa del Mundo, un Europeo o un Mundial. Voy carrera tras carrera, es lo que me llevó a asumir que los Juegos Paralímpicos es la cima y que cada prueba sumaba experiencia para lograr ese oro. Y sí, un sueño es ser campeón del mundo, tengo esa espinita clavada en el corazón, aunque no es una obsesión. Tengo grabadas las bonitas palabras que Ricardo Ten me dedicó en Tokio cuando gané el oro. Me dijo: ‘Sergio, sé que a ti te gusta mucho el campeonato del mundo, pero lo que has hecho aquí es algo mucho más grande’. El oro en unos Juegos supera cualquier maillot arco iris, pero es cierto que soy competitivo y ahora en la próxima temporada quiero ganar el Mundial -ríe-.

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