En diciembre cumplirá medio siglo, y 27 de esos años los ha vivido dentro del agua. Como si la piscina fuese su casa, su templo y su redención. Teresa Perales no nada: resiste, pelea, sueña. Y en el Mundial de Singapur, la nadadora más laureada del deporte español ha vuelto a dejar su estela con una plata en los 200 metros libre categoría S2. Lo hizo solo media hora después de que Marta Fernández se llevara el bronce en 50 espalda S3.
Era su prueba, su duelo. A su lado, la italiana Arjola Trimi, rival respetada. Ambas nadando por debajo del récord del mundo. Era un combate de titanes. La final fue intensa, palpitante. Brazo a brazo, metro a metro, la aragonesa fue ganando terreno, con una técnica refinada por el tiempo y una garra que solo se forja en el sufrimiento.
Nadando con un solo brazo, lideró la carrera hasta el último largo, cuando Trimi la rebasó (4:24.56). Tocó la pared en segunda posición, con un tiempo de 4:27.18. Con sonrisa, con dignidad, con esa mezcla de serenidad y emoción que solo tienen las grandes. La plata de Teresa es algo más que una medalla. Es el resultado de una epopeya personal, de una travesía plagada de heridas, cicatrices y horas en la piscina.
Sorteó el quirófano tras una triple lesión en el hombro
Porque en el inicio de la temporada, después de colgarse un bronce en los Juegos Paralímpicos de París, sufrió una triada de lesiones en el hombro bueno, el derecho: subescapular, infraespinoso y labrum rotos. Aun así, evitó el quirófano, aguantó el dolor, y volvió. Porque Teresa no se rinde.
A su lado, su entrenador, Darío Carreras, testigo y artífice de sus últimos logros. Juntos han tenido que reinventar la forma de nadar, de entrenar, de competir. Porque ya no es la misma: ahora es S2, tres categorías menos que antes. Solo puede nadar con el brazo derecho. Pero si algo ha demostrado la zaragozana es que no importa cuántas barreras se levanten, siempre encuentra una manera de derribarlas.
Esta medalla es la número 95 en su interminable palmarés entre mundiales, europeos y Juegos Paralímpicos. El objetivo es llegar a 100 antes de colgar el bañador. Y no sería prudente dudar de que lo logrará. Es la marquesa del agua y sigue cosechando éxitos. Su prueba, la de 200 libre S2, no está de momento en el programa para Los Ángeles 2028 y quizá tenga que reinventarse una vez más. Pero ella, incansable, sigue adelante.
