Con los cascos puestos, guiado únicamente por el oído, Ager Solabarrieta volvió a demostrar por qué es uno de los referentes mundiales del tiro olímpico para ciegos. El vizcaíno se ha proclamado campeón de Europa en la modalidad de carabina aire tendido 10 metros para deportistas con discapacidad visual, en una final tan tensa como emocionante, donde el oro se decidió por solo medio punto.
No era un reto nuevo para el español. Ya se había colgado el oro continental en 2022 en Noruega, así como la plata en las ediciones de Rotterdam (Países Bajos) 2023 y Granada 2024. Hace apenas dos días, se quedó con la miel en los labios al lograr el bronce en la prueba de pie 10 metros, sabiendo que podía dar más.
Esa espina se la sacó este martes en Osijek (Croacia), donde salió con determinación, concentración y la precisión que lo caracteriza. La jornada comenzó con una ronda clasificatoria brillante. Solabarrieta firmó 623.1 puntos, igualando al polaco Boguslaw Rotkowski como el mejor de la sesión. Con ese nivel y experiencia, era uno de los favoritos al oro. Pero en la final, nada está escrito.
Remontada tensa hasta lo más alto
La final no arrancó bien para él. Tras los primeros cinco disparos, se situaba en cuarta posición. En la siguiente tanda de diez tiros, logró escalar hasta posiciones de podio. La igualdad era máxima, con varios tiradores separados por décimas. Tras 14 disparos, Ager seguía cuarto, mientras la malagueña Sonia Rivero lideraba con solvencia.
Pero en este deporte, los nervios se templan a base de regularidad. A medida que los rivales eran eliminados -tras el disparo 18 solo quedaban cuatro-, Solabarrieta fue afinando su puntería. Dos tiros por encima de los 10 puntos le aseguraron el podio y eliminaron a Rivero, que terminó cuarta pese a haber dominado buena parte de la final.
Con solo dos rivales por delante, el español no aflojó. Un 10.5 y un 10.4 le permitieron superar a Rotkowski y poner presión máxima sobre el croata Petar Jelakovic. El oro se decidiría entre ambos. En el penúltimo disparo, Jelakovic tomó una pequeña ventaja con un punto más. Parecía tenerlo hecho.
Pero en el último tiro, el croata falló. Se quedó en 9.4. Ager, que había sumado 10, respiró. El oro era suyo. 242.5 puntos frente a los 242 del tirador local. Medio punto que vale un campeonato. Esta vez, el más preciso volvió a ser Ager Solabarrieta. Un campeón que dispara sin ver, pero con una puntería que no falla.
Una carrera plagada de éxitos
Solabarrieta, afectado por retinosis pigmentaria, compite internacionalmente desde 2015 y es bicampeón mundial. Este nuevo título europeo se suma a una carrera brillante, en la que ha ido ampliando su palmarés a base de constancia y talento al lado de su guía y mujer, Maite Badiola.
En esta modalidad de tiro adaptado, los deportistas ciegos utilizan una carabina de aire equipada con una mira especial que convierte la luz en sonido. Cuanto más intenso es el pitido, más cerca están del centro de la diana. Con el oído como única referencia y una concentración absoluta, el tiro se convierte en un duelo silencioso y milimétrico.
