En Río de Janeiro, donde cada vez que ha competido ha tocado podio, Alfonso Cabello vuelve a pedalear con fuerza, pero también con mesura. Esta vez no llega con la misma preparación de años anteriores, pero sí con la motivación intacta. Tras un merecido descanso posterior a los Juegos de París, el seis veces campeón mundial y doble oro paralímpico se enfrenta a un nuevo reto: volver a sentirse competitivo en el kilómetro contrarreloj categoría C5.
“Otra vez con las pilas recargadas después de un buen descanso que me tomé tras París 2024. Afronto este Mundial de ciclismo en pista con ilusión, pero con tranquilidad”, explica el andaluz, que reconoce que este año es de transición y no llega en su pico de forma.
Un regreso con calma, pero con hambre
La historia de Cabello en el ciclismo es la de un dominador de la prueba del kilómetro C5 (discapacidad física). Desde su primer oro mundial en Aguascalientes (México) en 2014, ha reinado en esta especialidad durante varios años: Apeldoorn (Países Bajos) 2015, Montichiari (Italia) 2016, Río 2018, otra vez Apeldoorn en 2019, y su último título en Milton (Canadá) en 2020.
A estos logros suma los oros paralímpicos de Londres 2012 y Tokio 2020, además de haber roto barreras históricas al subirse al podio en Campeonatos de España absolutos, compitiendo contra ciclistas sin discapacidad.
Pero tras la gloria, también llegó la sombra. El COVID persistente lo apartó de la competición durante dos años. Tanto fue el desgaste físico y mental que incluso se planteó la retirada. No lo hizo. Regresó con fuerza, fue cuarto en el Mundial de 2023 en Glasgow y plata en el de 2024 en Río. En los Juegos de París logró un valioso bronce en el kilómetro y una plata en la velocidad por equipos.
“Después de tantos años, necesitaba descanso. Al final hay que bajar intensidad, no siempre puedes ir al cien por cien”, reconoce el ‘Rayo’ de La Rambla (Córdoba), que nació sin antebrazo izquierdo.

Río, un velódromo de buenos recuerdos
La ciudad brasileña ha sido siempre un lugar donde Cabello ha conseguido buenos resultados. En las tres veces que ha competido en su velódromo, siempre ha salido con medalla. En 2018 fue campeón del mundo allí. El entorno, la pista… todo parece jugar a favor del cordobés para estar en el podio.
“Es un velódromo en el que tengo muy buenos recuerdos, me gusta, he logrado sacar medalla siempre y espero que esta vez no sea diferente y pueda irme con buen sabor de boca”, comenta.
Sin embargo, no llega con el ritmo de temporadas anteriores. Tras los Juegos de París decidió bajar el pistón y se centró en proyectos personales. Se ha preparado en casa, por Pozoblanco, y en concentraciones tanto con el equipo español élite como con el paralímpico en los velódromos de Valencia y Anadia (Portugal).
“Este año no lo tengo marcado como un objetivo real, dependerá de cómo lleguen mis rivales. No llego al 100% físicamente, sí en un buen momento de forma, pero no en mi mejor versión”, recalca. Su gran rival será el británico Blaine Hunt, actual campeón del mundo, al que todos señalan como el hombre a batir.
Aunque este Mundial no es su gran reto, Alfonso Cabello no descarta nada. Su mirada está puesta en Los Ángeles 2028, pero en cada pedalada late la misma pasión de siempre. No hay excusas, solo ganas de competir, de disfrutar, de demostrar que sigue siendo uno de los grandes: “Tengo ganas de subirme a lo más alto del podio y enfundarme el maillot arcoíris. Pero llevo muchos años al más alto nivel, y necesitaba resetear, cargar energía”.
Nueva normativa en la velocidad por equipos
Además del kilómetro individual, Cabello participará también en la prueba de velocidad por equipos, aunque con una configuración inédita. Por normativa, el tridente debe incluir ahora a una mujer de forma obligatoria. La debutante Isabel Yinghua Hernández se une al equipo junto a Cabello y Eduardo Santas.
“A los corredores no nos queda más que acatarlo. A mí me fastidia porque teníamos un equipo muy competitivo, me gustaba correr con Pablo Jaramillo y Ricardo Ten -bronce en los Juegos de Tokio 2020 y plata en París 2024-. Ahora hay una nueva casuística, la normativa es esa y hay que adaptarse”, lamenta.
La prueba es una incógnita para todos los equipos. Solo Gran Bretaña ha tenido la oportunidad de competir ya con una mujer en la formación. Para el resto, todo es nuevo. “Correré al 100%, esperamos hacerlo bien y veremos en qué puestos estamos. No hago conjeturas, la prueba ha cambiado y es difícil saber si estaremos delante o no”, añade.
