Adi Iglesias regresa al tartán apuntando al podio de Tokio

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La velocista gallega, plata mundial en 100 y en 200 metros T12, retoma sus entrenamientos en la pista. “Quiero llegar fuerte a los Juegos Paralímpicos y pelear por las medallas”, dice.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

La primera vez que Adi Iglesias vio una carrera de atletismo por televisión sintió un flechazo. Quería ser atleta. Aunque sabía que sus posibilidades eran nulas si continuaba en la aldea de Bamako (Mali) donde vivía. Albina y mujer es una condena grabada en la piel en algunos países africanos. Su vida viró el rumbo cuando llegó a España y Lina Iglesias, su madre adoptiva, se encargó de que su hija cumpliese el sueño de su niñez. En solo unos años ha demostrado ser un diamante en este deporte y en 2019 explotó para colarse en la élite del atletismo paralímpico tras conquistar dos platas en el Mundial de Dubai.

Adi Iglesias retoma los entrenos en la pista.

Como el resto de deportistas, su carrera se vio frenada por la crisis sanitaria del coronavirus que ha azotado al mundo. Después de dos meses confinada, la atleta de las trenzas doradas ha regresado al tartán con la mochila cargada de ilusión y de motivación para abordar su gran reto, los Juegos de Tokio 2021. “Echaba mucho de menos ponerme las zapatillas de clavos y pisar la pista. Vuelvo a sentir el aire y el viento en la cara mientras corro, es una felicidad plena”, exclama.

Durante los más de 60 días encerrada en su pequeño piso de Lugo intentó mantener la forma física con trabajo de fuerza y con una bicicleta estática que el Comité Paralímpico Español le cedió. “Lo llevé bien psicológicamente, no me preocupaba el tener que parar porque los Juegos se habían aplazado y me daba igual que se celebrasen el próximo año ya que tenía la mínima y eso me tranquilizaba”, comenta. De hecho, cuando el Gobierno abrió la veda a los deportistas para entrenar al aire libre, Adi se mostró prudente y prefirió no salir a correr en los primeros días.

“Fue una locura, todos salieron de golpe y en mi caso es imposible ir sola. Junto a un compañero fui varias veces por las sendas situadas alrededor del río Miño y era muy complicado, la gente no respetaba nada e iba esquivando a muchos ciclistas, me agobié tanto que seguí entrenando en casa”, relata. Hasta hace unos días, que ha regresado a las pistas de atletismo Gregorio Pérez Rivera, su hábitat. “Me ha costado, demasiados temas burocráticos y más de una semana intentando que me dejaran. He conseguido dos horas en lugar de 50 minutos como estaba previsto y una reserva semanal”, explica.

La gallega ya se ha puesto manos a la obra junto a su entrenador del Club Lucus Caixa Rural, Adolfo Vila, y pese al parón ha vuelto con buenas sensaciones: “Me cansé mucho en la primera sesión y al día siguiente me levanté con agujetas. Lo más extraño es encontrarme sola en una pista que siempre está llena. Me sentí muy bien, mejor de lo que esperaba, no estoy en mi punto alto de velocidad, pero hice buenos tiempos. En el primer test recorrí los 100 metros en 12.70 segundos. No hay que tener prisas porque hay más riesgo de lesionarse”.

Para Adi, esta temporada será “de transición” aunque mantiene la esperanza de poder disputar alguna competición. “El Europeo de Polonia está aún en el aire, pero parece que será el próximo año. Quizás organicen un campeonato de Galicia absoluto, estaría bien”, añade. Mientras espera nuevas noticias se prepara pensando en los Juegos Paralímpicos de Tokio, cita en la que estará tras conquistar dos platas mundiales en noviembre y con récord de España en 100 metros (11.99 segundos) y en 200 (24.31 segundos) categoría T12 (deportistas con deficiencia visual).

Adi Iglesias junto a Omara Durand en el Mundial de Dubai.

Solo fue superada por la cubana Omara Durand, que lleva casi una década de reinado y sin perder una carrera. Acabar con su hegemonía es una empresa difícil, pero para la lucense es un desafío que le motiva aún más. “Soy muy optimista, queda más de un año para los Juegos, así que tengo tiempo, en dos o tres meses habré recuperado mi mejor nivel. Soy competitiva y me veo capaz de luchar con ella por el oro. Al menos intentaré que me mire de reojo y sepa que no puede descuidarse porque ahí estaré apretando”, recalca.

Desde Pekín 2008, cuando Eva Ngui ganó dos bronces en 100 y 200 metros, ninguna velocista española ha subido al podio en unos Juegos. “En los primeros campeonatos la gente me confundía con ella y les miraba extrañada, no sabía quién era. Hasta que me enseñaron una foto suya y vi que tenemos cierto parecido. Me haría mucha ilusión añadir mi nombre a ese grupo de atletas que han logrado medallas en unos Juegos. Se lo debo a España, que me ha brindado la oportunidad no solo de ser deportista sino de vivir, ya que de haberme quedado en Mali ahora no estaría viva porque los albinos estamos perseguidos. Quiero llegar fuerte a los Juegos, pelear por las medallas y sacar a pasear la bandera española por el estadio. Lo estoy deseando”, apostilla Adi Iglesias.

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