Durante más de dos décadas, los suelos forestales del suroeste de Alemania han empezado a actuar como un sumidero más potente de metano, uno de los gases de efecto invernadero más fuertes presentes en nuestra atmósfera. Un nuevo estudio a largo plazo revela que estos suelos ahora eliminan en promedio un 3% más de metano anualmente, incluso en un contexto de aumento global de las temperaturas.
El papel crucial de los suelos forestales en la absorción de metano
La investigación, realizada por un equipo liderado por la científica del suelo Verena Lang junto a Valentin Gartiser, Peter Hartmann y Martin Maier, reúne el conjunto de datos continuos más extenso del mundo en mediciones de metano en suelos forestales. Durante hasta 24 años, el equipo monitoreó 13 bosques de haya y abeto en Alemania suroccidental, creando una valiosa serie temporal que muestra cómo un clima regional cada vez más cálido y seco afecta la interacción del suelo con este gas.
El metano es el segundo gas de efecto invernadero más importante provocado por las actividades humanas, después del dióxido de carbono, y se estima que contribuye con cerca de una quinta parte del calentamiento global. Su capacidad para atrapar el calor es muy eficaz, por lo que pequeñas variaciones en su concentración atmosférica pueden influir directamente en las tendencias de temperatura que afectan desde el coste eléctrico hasta las olas de calor.
Metano y microbios: un filtro natural del suelo
Los suelos forestales contienen microbios especializados que consumen metano atmosférico. Estas bacterias metanotróficas habitan en la capa superior del suelo bien aireada, donde utilizan el metano como fuente de energía, transformándolo en dióxido de carbono y agua. Así, el suelo actúa como un filtro natural del aire justo bajo nuestros pies.
Para comprender cómo cambia esta capacidad, se instalaron tubos delgados de muestreo en los 13 puntos de observación y se tomaron muestras regulares de aire del suelo para su análisis en laboratorio. Además, se realizaron mediciones superficiales con cámaras para validar los flujos de gases calculados. En promedio, estos suelos absorben alrededor de 7 kilogramos de metano por hectárea al año, y en algunos casos ha llegado a casi 17 kg, situándolos entre los sumideros de metano más activos reportados en bosques templados a nivel mundial.
Los bosques de haya generalmente absorben más metano que los de abeto, pero incluso parcelas cercanas pueden mostrar diferencias significativas, lo que resalta la influencia de la textura del suelo y condiciones locales en este servicio climático oculto, especialmente en un escenario regional de calentamiento y sequía.
El cambio climático y su impacto en la dinámica del metano
Al analizar los datos completos desde 1998 hasta 2022, los investigadores observaron un incremento anual promedio del 3% en la absorción de metano, con una subida aún más pronunciada en la última década. Durante este período, las estaciones meteorológicas indicaron una disminución gradual de las precipitaciones anuales en la mayoría de los sitios, mientras que las temperaturas del suelo y del aire aumentaron, un patrón coherente con el cambio climático regional en esa zona de Alemania.
Los suelos más secos contienen más poros llenos de aire, facilitando el movimiento del metano y oxígeno desde la atmósfera hasta los microbios que lo consumen. Las condiciones más cálidas, dentro de ciertos límites, también aceleran la actividad microbiana, por lo que el calentamiento que intensifica las olas de calor en verano también impulsa indirectamente a estas bacterias a capturar parte del calor adicional almacenado en el sistema terrestre.
Como señala el equipo en el estudio publicado en Agricultural and Forest Meteorology, esta tendencia representa un aumento significativo en la capacidad de absorción del metano en estos bosques, aunque reconocen que este hallazgo es solo un componente dentro del complejo puzzle climático.
Estos datos contrastan con un estudio ampliamente citado de 2018, que mostró una disminución del 77% en la absorción de metano en los bosques del hemisferio norte, atribuyendo esta caída al aumento de las precipitaciones y los suelos más húmedos. Sin embargo, recientes análisis globales, como el publicado en Geoderma en 2023, muestran resultados mixtos con tasas menores de absorción y debilitamiento de sumideros en algunos casos.
Lang y sus colegas argumentan que, aunque las leyes físicas que rigen el movimiento del metano son las mismas, los patrones climáticos regionales afectan la humedad del suelo de formas opuestas, por lo que los promedios globales pueden ocultar importantes variaciones locales. Aunque la absorción adicional de metano por estos bosques alemanes solo compensa una pequeña fracción de las emisiones provenientes de ganadería, vertederos o industria, este factor puede contribuir en la planificación climática territorial.
Este estudio refuerza la importancia del monitoreo regional y a largo plazo para entender las dinámicas locales y evitar conclusiones globales erróneas. Además, pone en valor cómo la gestión forestal, desde la compactación del suelo por caminos forestales hasta el mantenimiento de bosques mixtos de haya y abeto, puede influir en la cantidad de metano que se elimina silenciosamente del aire. Mientras tanto, para los amantes del deporte adaptado, noticias como la medalla de bronce de Joel Martín en el US Open de taekwondo paralímpico demuestran que la dedicación y esfuerzo también prosperan en otros campos.








