Un estudio reciente indica que una cápsula diaria elaborada con brócoli, cúrcuma, arándanos y bacterias vivas puede ralentizar las señales del cáncer de próstata de bajo riesgo en hombres bajo vigilancia activa. Estos resultados sugieren que algunos pacientes podrían retrasar tratamientos invasivos, que habitualmente afectan la función urinaria y sexual.
Detalles del ensayo y resultados principales
Durante cuatro meses, un ensayo controlado siguió a 208 hombres con cáncer de próstata de bajo riesgo mediante análisis de sangre y resonancias magnéticas en Bedford Hospital, Inglaterra. El oncólogo consultor Prof. Robert J. Thomas, del Cambridge University Hospitals (CUH), dirigió la evaluación de las imágenes y marcadores sanguíneos.
En el grupo que recibió las cápsulas con bacterias probióticas, el 85,5% de los pacientes mostró estabilidad y un 6,7% experimentó regresión del cáncer, en contraste con un 18% de progresión en el grupo placebo. Por la corta duración del seguimiento, los investigadores consideran estos datos como una señal preliminar, no una garantía definitiva.
Importancia del seguimiento con PSA y vigilancia activa
El antígeno prostático específico (PSA) es una proteína producida por células de la próstata que se utiliza para el control del cáncer (fuente oficial PSA). Un aumento en los niveles suele desencadenar pruebas adicionales, mientras que niveles estables pueden alentar a optar por la vigilancia activa, que evita cirugía o radioterapia inmediata.
Actualmente, aproximadamente el 60% de los hombres con enfermedad de bajo riesgo eligen esta vigilancia al principio, aunque más del 50% la abandona en cinco años, según señala el Prof. Thomas. La finalidad del estudio era aportar una estrategia complementaria para prolongar este enfoque con menos riesgos.
Composición de las cápsulas y efecto de los probióticos
En lugar de cambiar radicalmente la dieta, los investigadores administraron a todos los participantes la misma mezcla diaria de cápsulas basadas en plantas que contenían brócoli, cúrcuma, granada, té verde, jengibre y arándanos. Estas cápsulas incluían alimentos enteros deshidratados y extractos, proporcionando mayores concentraciones de compuestos vegetales que la dieta por sí sola.
Solo la mitad de los participantes recibió además cápsulas con probióticos, específicamente bacterias Lactobacillus, conocidas por facilitar la absorción de compuestos vegetales en formas más bioactivas (más información sobre probióticos). El diseño doble ciego del estudio evitó sesgos en la percepción de sus efectos.
Más allá de la progresión tumoral, el ensayo evaluó síntomas urinarios y función sexual, observando una reducción del 25% en molestias urinarias y un aumento del 11% en función eréctil en ambos grupos. Sin embargo, solo en el grupo con probióticos se detectó una mejora significativa en marcadores sanguíneos asociados a inflamación.
Los autores del estudio, publicado en European Urology Oncology, destacan la relevancia del eje intestino-próstata, que conecta la microbiota intestinal con la biología prostática y la inflamación, apuntando a un posible mecanismo para el efecto observado.
Este tipo de investigaciones complementa otras noticias sobre superación y éxitos en el deporte adaptado, como el reciente triunfo de Audrey Pascual en los Juegos Paralímpicos.








