Investigadores militares chinos han diseñado en secreto un sistema de energía compacto que ya está siendo llamado por varios medios como un “asesino de Starlink”. En teoría, este dispositivo puede alimentar un arma de microondas para neutralizar satélites con más energía que cualquier otro equipo conocido, manteniéndose lo suficientemente compacto como para instalarse en un camión.
Un generador de potencia único para armas de microondas
El dispositivo, denominado TPG1000Cs, fue desarrollado en el Instituto de Tecnología Nuclear del Noroeste en Xi’an, China, y ha sido descrito en un artículo científico revisado por pares liderado por el físico Wang Gang. Según el estudio, este sistema puede generar hasta 20 gigavatios de potencia pulsada durante un minuto completo, un avance significativo respecto a generadores microondas anteriores que solo podían funcionar unos segundos antes de sobrecalentarse o agotarse.
En esencia, un arma de microondas de alta potencia utiliza ráfagas intensas de energía de radio para sobrecargar los sistemas electrónicos. En lugar de destruir satélites con fragmentos, su objetivo es deshabilitar o quemar los circuitos a distancia. Esta tecnología es atractiva para planificadores militares porque puede inhabilitar radares, comunicaciones o satélites sin generar escombros espaciales que pongan en peligro a otros objetos en órbita.
Tecnología avanzada para un diseño compacto y eficiente
El equipo chino centró sus esfuerzos en el generador de potencia pulsada, el componente que almacena energía eléctrica y la libera en pulsos extremadamente cortos hacia la fuente microondas. El diseño TPG1000Cs está basado en un transformador tipo Tesla y una línea formadora de pulsos con un doble ancho especial, que moldea cada impulso a aproximadamente cincuenta milmillonésimas de segundo manteniendo la salida constante y estable.
En lugar del habitual aceite para transformadores, utilizan un aislante líquido de alta densidad energética llamado Midel 7131 junto con un proceso de impregnación que evita pequeñas burbujas de gas que podrían producir chispas y dañar el dispositivo. Esto permite almacenar más energía en menor espacio y mejora la fiabilidad a altos voltajes.
El generador mide cerca de cuatro metros de largo, uno y medio de ancho y alto, y pesa alrededor de cinco toneladas. Su estructura está fabricada en aleación de aluminio para reducir peso, y ya ha registrado unas doscientas mil pulsaciones en pruebas que duran un minuto, disparando hasta tres mil pulsos energéticos en una sóla sesión.
El diseño reemplaza las largas líneas rectas típicas de los antiguos sistemas por una estructura en doble U que permite que la energía recircule dentro de un espacio más compacto sin perder potencia. Combinado con el nuevo aislante, esto ofrece la misma potencia de 20 gigavatios en aproximadamente la mitad de volumen y peso.
Este avance no es fortuito: en 2024, el mismo grupo publicó un generador repetitivo de 15 gigavatios empleando el mismo aceite aislante, demostrando que llevan años perfeccionando esta línea de potencia pulsada compacta.
Implicaciones estratégicas y avances geopolíticos
Este sistema ha despertado gran atención porque coincide con varias advertencias oficiales chinas sobre los riesgos que representa Starlink de SpaceX para su seguridad nacional. Analistas militares de Pekín han publicado estudios detallados sobre cómo interrumpir grandes constelaciones satelitales, donde las armas de microondas de alta potencia aparecen junto a láseres y herramientas cibernéticas.
Los satélites Starlink ya juegan un papel visible en Ucrania, apoyando comunicaciones y drones cuando las redes terrestres fallan. Para China, un dispositivo terrestre de microondas capaz de alcanzar órbitas bajas aparece como una solución relativamente económica para neutralizar redes similares que apoyen zonas en tensión, como Taiwán.
Además, la reducción gradual de la altitud de los satélites Starlink —una medida para reducir riesgos de colisiones y basura espacial— los hace objetivos aún más accesibles para estas armas, ya que acorta la distancia y concentra la señal.
Aunque el apelativo “asesino de Starlink” es llamativo, el TPG1000Cs sigue siendo un generador en fase de laboratorio y no un arma desplegada contra satélites reales. Para funcionar operativamente, debe integrarse con una fuente microondas, una antena direccional grande y una plataforma móvil como un camión, barco, avión o incluso otro satélite.
Analistas independientes coinciden en que este avance coloca a China a la vanguardia en la carrera por herramientas anti-satélite no cinéticas, que son más difíciles de atribuir que ataques con misiles. Sistemas como el ruso Sinus7 y otros revisados por el Instituto de Electrónica de Alta Corriente muestran que tanto Moscú como Washington llevan años explorando tecnologías similares, pero el diseño chino logra combinar potencia, duración y tamaño compacto sin precedentes.
Para millones que dependen a diario de navegación satelital, pronósticos meteorológicos o streaming vía satélite, esta tendencia significa que la infraestructura espacial se ha convertido en un nuevo campo de batalla militar donde haces invisibles podrían interrumpir sin aviso los sistemas esenciales.
El estudio principal ha sido publicado en la revista High Power Laser and Particle Beams.








