Por años, Elon Musk afirmó que quería ser recordado como la persona que llevó a la humanidad a Marte. Sin embargo, ahora comunica a inversores y seguidores que la prioridad a corto plazo de SpaceX es algo más cercano y accesible: una ciudad autosuficiente en la Luna. Según sus palabras, “la prioridad principal es asegurar el futuro de la civilización y la Luna es más rápida”.
Por qué la Luna es el próximo paso lógico para SpaceX
Técnicamente, la Luna es un vecino mucho más fácil para practicar y avanzar en vuelos espaciales tripulados. Musk señala que las tripulaciones solo pueden partir hacia Marte cuando la Tierra y el planeta rojo se alinean, aproximadamente cada veintiséis meses, y el viaje dura medio año. En cambio, las ventanas de lanzamiento hacia la Luna se abren aproximadamente cada diez días y la travesía dura alrededor de dos días.
Viajes más cortos implican más oportunidades para probar sistemas de soporte vital, hábitats y tecnologías de reciclaje sin esperar años entre intentos. Si algo falla en la Luna, el retorno de emergencia puede realizarse en días; en Marte, tomaría meses.
Esta rapidez es la razón por la que Musk ahora habla de terminar una ciudad lunar en menos de una década y retrasar el inicio de un asentamiento en Marte al menos cinco o siete años.
Alianzas clave: NASA y SpaceX
Este cambio también se alinea perfectamente con los planes de la NASA. Bajo el programa Artemis, la agencia ya ha realizado la misión no tripulada Artemis I y apunta a la misión tripulada Artemis II con órbita lunar para 2026, seguida de un aterrizaje en superficie más adelante en la década.
En 2021, la NASA eligió una versión del Starship como módulo lunar en un contrato por valor aproximado de 2.900 millones de dólares, colocando a SpaceX en el centro de los primeros intentos de aterrizaje de Artemis. La compañía rival Blue Origin continúa desarrollando su propio módulo tras ganar un contrato separado, mientras NASA ha reabierto partes del acuerdo debido a los retrasos acumulados.
Paralelamente, SpaceX ha integrado la startup de IA xAI de Musk, en una acción reportada por Reuters que busca apoyar planes de centros de datos espaciales alimentados por abundante energía solar, conectando así la exploración lunar, grandes cohetes y la inteligencia artificial hambrienta de datos.
Impacto ambiental y sustentabilidad en la exploración lunar
Desde el punto de vista ambiental, la idea de una ciudad lunar es paradójica. Su construcción requerirá múltiples lanzamientos pesados. Un análisis reciente publicado en Science of the Total Environment advierte que los cohetes emiten dióxido de carbono, vapor de agua y carbono negro en la alta atmósfera, y alerta que un crecimiento sin control de lanzamientos podría chocar con objetivos globales de cero emisiones netas.
Investigaciones lideradas por Columbia University sugieren que el carbono negro de los cohetes puede calentar la estratosfera, facilitar la fuga de agua hacia capas superiores y contribuir a la pérdida de ozono, especialmente en los polos.
No obstante, la vida lunar exigiría una eficiencia casi perfecta; sin agua que desperdiciar, sin fugas de aire y con un uso energético extremadamente responsable. Las agencias espaciales ya prueban la utilización in situ de recursos, convirtiendo regolito lunar e hielo en oxígeno, agua, combustible e incluso polvos metálicos para construcción, minimizando la cantidad de carga lanzada desde la Tierra.
Para ingenieros que trabajan en agricultura de circuito cerrado, reciclaje avanzado y almacenamiento solar, una base lunar sería el laboratorio más exigente. Algunas soluciones podrían aplicarse luego en la vida cotidiana, reduciendo facturas eléctricas o haciendo la agricultura resistente a sequías más viable.
Sin embargo, expertos en derecho espacial han advertido durante años sobre el frágil entorno lunar y los recursos limitados a los que se puede acceder. Un estudio clave de 2015 en Space Policy plantea que la sostenibilidad debe ser el núcleo de cualquier actividad lunar y pone en duda si la minería comercial a gran escala será rentable y ambientalmente aceptable.
Mientras Musk presenta su ciudad lunar como una póliza de seguro para la civilización, el riesgo es que la humanidad exporte sus malos hábitos junto con sus paneles solares. Al final, ninguna base en el cielo puede reemplazar el trabajo urgente de reducir emisiones en la Tierra, proteger bosques y océanos y mitigar el calor veraniego en las ciudades que ya tenemos.
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La declaración oficial de Musk fue publicada en X.








