En los dos últimos campeonatos del mundo de natación rozó el podio sin poder abrazarlo. Esta vez, en Singapur, fue distinto. Jacobo Garrido se lanzó al agua como quien nada contra el tiempo y contra los fantasmas del pasado. Plata en los 400 metros libre S9, a solo 30 centésimas del oro del italiano Simone Barlaam. Una medalla de justicia que llegaba solo unos minutos después de la plata de otro español, Toni Ponce, en 100 braza SB5.
La carrera fue un duelo de gigantes, con los mejores fondistas de la categoría al acecho. El coruñés se colocó en cabeza desde los primeros metros. No importaban los nombres ni los palmarés que le escoltaban: ni el francés Ugo Didier, ni Barlaam, ni el australiano Brenden Hall -los tres medallistas paralímpicos en París 2024- intimidaron al nadador del CN Terrassa, que nadó con rabia contenida, estrategia quirúrgica y un ritmo que parecía inquebrantable.
Durante tres largos minutos, el gallego mandó. Controló cada viraje, cada respiración, cada centímetro de agua. Pero en los últimos 50 metros, Barlaam apretó. El italiano encontró su último latido competitivo y, en una llegada de foto, tocó primero con un tiempo de 4:13.33. El español, con 4:13.63, firmó una plata que tiene más peso que muchos oros.
Una medalla que sabe a reivindicación
El australiano Hall fue bronce. Didier, campeón paralímpico, se quedó sin medalla. El podio de Singapur devuelve a Jacobo Garrido al lugar que merece: la cima. No fue solo una carrera, fue la culminación de un proceso largo y lleno de aprendizajes. Desde que en 2022 fuera cuarto en Madeira, luego sexto en Manchester en 2023, y quinto en los Juegos de París, todo parecía empujarle hacia esta reivindicación. Y llegó.
Con esta plata, Jacobo suma su segunda medalla mundialista en 400 libre -tras el oro en Londres 2019- y refuerza su estatus como uno de los grandes del fondo paralímpico internacional. Dueño de los récords de España en 400, 800 y 1.500 metros, y pionero en las aguas abiertas, donde dejó huella con un bronce en el Campeonato de España absoluto, el gallego continúa ampliando su palmarés.
Este 2025 ha sido también año de cambio para él. Abandonó el CAR de Sant Cugat y se enroló en el CN Terrassa, donde ha iniciado una nueva etapa. Con más madurez, más foco y la misma hambre de siempre, ha demostrado que aún queda mucho por disfrutar.
