Se abre paso a golpe de bastón entre la bruma. El único sonido que rompe el silencio es el crujido seco de la nieve bajo sus esquíes. Sentado en una estructura de aluminio, avanza con determinación por la pista helada. De pronto se detiene. Baja pulsaciones, se tumba, ajusta la carabina bajo el mentón. Respira. Dispara. Así compite Higinio Rivero, pionero del biatlón paralímpico en España. Así construye su historia.
En los Juegos Paralímpicos de Milán-Cortina 2026 no solo competirá en biatlón, también lo hará en esquí de fondo. Será el primer español en participar en tres disciplinas distintas entre Juegos de Verano e Invierno. Una hazaña que confirma su condición de deportista irreductible, de espíritu guerrero y entrega absoluta.
Antes de deslizarse sobre la nieve, el bilbaíno ya había escrito páginas brillantes en el piragüismo. En la categoría canoa VL2 conquistó medallas mundiales y europeas, y representó a España en Tokio 2020 y París 2024. Pero su historia no comenzó en el agua ni en la nieve, sino en la roca.

El accidente que cambió su vida
En abril de 2013, mientras escalaba en Ramales de la Victoria, en la Cordillera Cantábrica, cayó desde 15 metros de altura. La caída fue brutal: fracturas múltiples, la vértebra L1 estallada y fragmentos incrustados en la médula. El diagnóstico cambió su vida. Era instructor de vuelo y un año antes había regresado a Bilbao para ayudar en la empresa familiar de construcción, debido a la enfermedad de su padre. La montaña era su refugio. De niño trepaba árboles y probaba deportes: fútbol, taekwondo, baloncesto. Todo parecía encajar hasta que la gravedad decidió lo contrario.
Pasó tres meses inmóvil en una cama de hospital. Allí, con un iPad entre las manos, buscaba qué podía hacer en su nueva realidad. Hubo días de bajón, días de rabia frente a las barreras invisibles. Pero nunca permitió rendirse. Al recibir el alta, comenzó su reconstrucción física y mental. En el caserío de su madre hacía flexiones en las vigas. Ocho meses de rehabilitación diaria, rocódromos, esfuerzo extremo.
El piragüismo fue su vía de escape. La canoa le devolvió la autoestima, la disciplina y el hambre competitiva. Sin embargo, tras años de máxima exigencia, el desgaste apareció. Necesitaba un nuevo estímulo y lo encontró en la nieve. “El esquí fue mi manera de cerrar el círculo al volver a la montaña, que me transmite paz. Estar en silencio, en una zona apartada del ser humano, no tiene precio. Disfrutar de esa sensación es algo único”, explica.
Ya no crestea ni rapela. Ahora se desliza sentado sobre un asiento de carbono montado en una estructura de aluminio fijada a los esquíes. Lo que empezó como una experiencia en un campus en Baqueira terminó convirtiéndose en un objetivo que sonaba a locura: disputar unos Juegos Paralímpicos de Invierno.
“Si me dicen que no puedo hacer algo, allá que voy. Que nadie me rete. Soy cabezón y tenaz, nunca me rindo. Lucho siempre por mis sueños, aunque parezcan lejanos. No me conformo con practicar un deporte, busco la perfección y la excelencia. Me involucro al máximo, y eso me ha llevado lejos”, asegura.

Progresión en esquí de fondo y biatlón
Su progresión en el esquí de fondo y el biatlón ha sido la de quien sobrevive al temporal cosiendo sus propias velas. En España no tenía referentes en la categoría de silla. Buscó material e información fuera, estudió vídeos, aprendió de otros países. La infraestructura nacional es limitada: solo hay un estadio específico en Candanchú. Para progresar, viaja cuando el bolsillo lo permite a Alemania, Eslovenia, Francia o Italia. Cuando falta nieve, entrena en asfalto con roller esquís.
Donde más está brillando es en el biatlón. Ha logrado varios Top 10 y este año firmó un séptimo puesto en Copa del Mundo. Una disciplina que combina el esfuerzo aeróbico extremo con la precisión quirúrgica del tiro. “Me engancha porque no gana siempre el que más rápido esquía, sino el que sabe gestionar la carrera para llegar con oxígeno a la zona de tiro y es capaz de calmarse. Aquí entra en juego la estrategia y el aspecto psicológico”, cuenta.
En casa reproduce esa tensión competitiva. Series intensas en el ergómetro de esquí. Pulsaciones disparadas. Después, al suelo para ejecutar tiros en seco con la carabina hacia una diana situada a diez metros. El centro mide apenas 13 milímetros. “Mi peculiaridad es que, incluso a 200 pulsaciones, disparo tranquilo. No me tiembla el pulso. El piragüismo me ayudó mucho en ese control”, dice.
Esta temporada ha alcanzado porcentajes de acierto del 95 y el 100 %, al nivel de los mejores del mundo. Sus rivales ya no se sorprenden al verlo: “Al principio les chocaba tener a un español al lado. Ahora saben que he llegado para quedarme. En competición somos rivales, pero fuera somos una familia. Nos ayudamos mucho y el ambiente es precioso”.

A por un Top 10 en los Juegos
En el circuito de Val di Fiemme, en los Dolomitas italianos, competirá en biatlón en sprint (7,5 km), individual (12,5 km) y persecución. En esquí de fondo disputará sprint (1 km), 10 y 20 kilómetros. “Un Top 10 en biatlón sería un gran resultado, incluso un Top 15 estaría muy bien. En esquí, entrar entre los veinte primeros ya sería positivo”, afirma.
Después regresará a casa. Cumplirá 44 años. Desconectará unos días y volverá al agua. En abril le espera una concentración en Murcia con la selección española de piragüismo para preparar las Copas del Mundo, el Europeo y el Mundial que puntúan para el ranking clasificatorio de los Juegos de Los Ángeles 2028.
Porque Higinio Rivero no compite contra el agua, el frío ni contra sus rivales, compite contra el límite. Y cada vez que se desliza con la canoa o sobre la nieve, ajusta la carabina y el aire se aquieta en sus pulmones, demuestra que aquel día en la roca no terminó su historia, simplemente cambió el terreno de juego donde continuar su combate.
Calendario de pruebas de Higinio
Sábado 7 de marzo: Biatlón Sprint 7,5 km
Domingo 8 de marzo: Biatlón Individual 12,5 km
Martes 10 de marzo: Esquí de fondo Sprint 1 km
Miércoles 11 de marzo: Esquí de fondo 10 km
Viernes 13 de marzo: Biatlón Persecución (3,6-4,2 km)
Domingo 15 de marzo: Esquí de fondo 20 km
